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jueves, 24 de noviembre de 2011

Agatha & Crispies




La cocinera no olvidó -siquiera por un momento- sus dotes detectivescas. Aquella noche batió ligeramente los huevos, les añadió una pizca de sal "de la casa" y comenzó a recabar información para cuajar a fuego lento sus sospechas.

Le sobraban maneras para darle la vuelta a la tortilla y arañar pistas del fondo de la sartén. Utilizó entonces su máquina secreta, camuflada sobre la encimera con apariencia de Thermomix, para enviar un mensaje críptico.

Sirvió la cena entusiasmada, sabiendo que no habría un cadáver a los postres, y se congratuló al ver en el telediario a su querido H.P.  Microinjertos capilares de un Hilario Pino reinventado que retorcerían los bigotes engomados del mismísimo Hercule Poirot.

Caso resuelto, pues, se dijo. Y se fue a la cama pensando en el menú de la próxima semana.


Agatha & Crispies, Mrs. Nancy Botwin


viernes, 28 de octubre de 2011

Instantáneas 'lentitas'



Pesadilla
'Pre-Halloween'

&

Encantador
'Truco o Trato'




viernes, 14 de octubre de 2011

Fosfopoesía




Soy como esa isla que ignorada,
late acunada por árboles jugosos,
en el centro de un mar que no me entiende,
rodeada de nada, —sola sólo—.

Hay aves en mi isla relucientes y pintadas por ángeles pintores,
hay fieras que me miran dulcemente y venenosas flores.

Hay arroyos poetas
y voces interiores de volcanes dormidos.
Quizá haya algún tesoro muy dentro de mi entraña.
¡Quién sabe si yo tengo diamante en mi montaña,
o tan sólo un pequeño pedazo de carbón!


Los árboles del bosque de mi isla sois vosotros, mis versos.
¡Qué bien sonáis a veces si el gran músico viento
os toca cuando viene el mar que me rodea!

 

A esta isla que soy, si alguien llega,
que se encuentre con algo es mi deseo;
—manantiales de versos encendidos
y cascadas de paz es lo que tengo—.

Un nombre que me sube por el alma
y no quiere que llore mis secretos;
y soy tierra feliz —que tengo el arte
de ser dichosa y pobre al mismo tiempo—.


Para mí es un placer ser ignorada,
isla ignorada del océano eterno.


En el centro del mundo sin un libro
sé todo, porque vino un mensajero
y me dejó una cruz para la vida.
Para la muerte me dejó un misterio.


Isla ignorada, Gloria Fuertes





&


Gloria Fuertes que estás donde sea.
No me basta la voz del recuerdo...

Yo te quiero en tu casa y tus cosas,
con un wiskhy, un pitillo y un verso.  


Gloria Fuertes que estás en los cielos,
Belén Reyes



&


 
Fosfopoesía para prender el alma y dejarse engatusar con títulos que enamoran: Poeta de Guardia, Aconsejo beber hilo, Cuando amas aprendes geografía, Cómo atar los bigotes a un tigre o Mujer de verso en pecho.

 
Palabras que alumbran 'humo' y respiran 'amo'. 
La inmersión de los espejos exhalando suspiros abisales.
Camelancias inmortales.

 
Como un volcán despierto, Mrs. Nancy Botwin


 

lunes, 12 de septiembre de 2011

Jarabe intratecal




El mundo de los supositorios, oscuro y acallado a pesar de su calado, se presta a la honda reflexión. Su efecto, que siempre supone alivio, se logra al fundirse con el calor del cuerpo. Toda una declaración de intenciones teniendo en cuenta que -en espera de entrar en escena- han de conservarse refrigerados. No gozan de un séquito de defensores que aboguen por su dignidad. A nadie le importa un carajo que, sí o sí, acaben siempre en el mismo sitio. Destino aciago. Advertencia: no es la punta lo que ha de entrar primero si se elige el camino habitual.  


El mundo de los jarabes da para tres libros de recetas. Los que saben a golosina de jugo de gumibaya merecerían un poema. Los que se preparan en marmitas, también. Se dosifican con elegancia en discretas cucharadas y se perfuman de lo lindo. Del Barón Dandy de la metoclopramida al Roger Gallet del ibuprofeno en dosis pediátricas. Si existiera el de insulina, con su aroma a tarta recién horneada en el alféizar de la abuelita, sería una droga de abuso. Unos privilegiados.


Entre lo uno y lo otro, está la vía intratecal: el chute directo al cerebro.
A veces qué remedio. Otras qué relamerse.



jueves, 21 de julio de 2011

Fraudulenta la patata




 Aguántate y súbete
y muévete como el serrucho, 
así...



Esto es lo que retumba en mis oídos mientras escribo esta entradilla (no oso -ni lagarto si me lo permiten- a llamarla de otro modo).

 La inestimable ausencia de Orejitas (información ampliada en La Voz de Galicia) me ha dejado con el alma encogida y los ojos vueltos. Ya no sé si el ser humano, alguno al menos, necesita crear el drama -inventarlo-, o si el mundo se ha vuelto al fin loco y estas serán las noticias que remuevan nuestras conciencia hasta dejarlas a puntito de nieve. Seguimos el caso con atención, me consta. Enviados especiales al lugar de los hechos trabajan las veinticuatro horas del día (y de la noche) para comunicar a la central cualquier dato de interés.
 

Por si no fuera suficiente con el dramático caso de Little Ears, el zapatófono intercomunicador ha exhalado su último ring. Tenía trece años, se apellidaba 32-10  y era oriundo de Finlandia, espoodense para más señas. Se entregó a ésta, nuestra comunidad. Por tal motivo, y sin menoscabo de otras pompas de mayor boato, se celebrará un ágape conmemorativo en su residencia habitual y le será impuesta la medalla al mérito por los servicios prestados. Se ruega asistan plañideras.


Y ya vale de disgustos. Porque vuelvo de pasar unos días en la Mansión del Rey Maud y me siento archiduquesa. Se me han incrustado en el gesto las buenas maneras y en la cara las dos mantas de la siesta.  De la fraudulencia de las patatas a las pesadillas con pan y mantequilla. De la risa porque sí, a la de porque también. Un placer, queridos. Gracias.


Las rúas que van a dar 'al amar', Mrs. Nancy Botwin