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domingo, 13 de enero de 2013

Aullidos de alto standing

 
 



Siempre he necesitado partir de una verdad,
verdad interior y, si es escalofriante, mejor.
Qué emoción mantener los hilos de la coherencia.

Versos he escrito
y escenas que de mí todo lo tienen.

Y si mi cabeza allí no toca...
Tocado o hundido.


P. Quero 



&



Repelo las tangentes. 
Nunca, en cambio, las razones entre opuestos y adyacentes. 
Apelo a la indolencia en oración
y a la felación del alma con paciencia. 
Braceo inane este mío en la aridez de un desierto
que implora la llegada del diluvio. 
Me esquivo,
me rodeo,
me distraigo.

Me descubro.

Reactantes de verso agudo me inflaman los silencios.
Y enfrento mi verdad primera
-íntima, escalofriante y desarmada-
para enseñarle los dientes hasta al aire. 


Aullidos de alto standing, Mrs. NB



jueves, 8 de noviembre de 2012

Carroña entre los huesos




Año Tercero  


 Lo que haces es increíble. 
 Eres lo mejor que ha dado este país en mucho tiempo.
 Te voy a convertir en un grande.



Diez años foca en un circo,
Julio de la Rosa 
 
 
 
&



Once folios publicados a principios del mes en curso me han dejado sin aliento. El "Plan de medidas de Garantía del Sistema Sanitario Público de la Comunidad de Madrid. Presupuestos 2013." es tan tremendo que antes de acabar de leer el segundo párrafo empiezas a vislumbrar que será necesario un boca a boca in extremis para mantener el tipo. 
 
 
Nunca he confiado en la sanidad privada, con su hostelería de luxe para agradar al cliente y su facilidad para escatimar cuanto sea necesario en lo realmente importante de cara al negocio (llámese personal cualificado, tecnología óptima o gasto farmacéutico), pero coexistíamos y cada uno elegía lo que le viniera en gana. Nosotros (los tigres) apostando por dar lo mejor sin mirar facturas y ellos (los leones) haciendo caja y saliendo en las fotos.
 
 
 Ahora, cuando ya es oficial y notorio que la salud de un Madrid entero se deja en manos de hombres-empresas de dudosísima reputación y honorabilidad, me dan vahídos. Se acabó pensar en el beneficio del paciente como razón última del esfuerzo asistencial o, lo que es lo mismo, "privatizando, privatizando, por el culo nos van dando". Que usuarios y trabajadores viajamos en el mismo barco en este "Hundir la flota".
 
 
El documento, créanme, araña la íntima de las arterias y escuece como si no hubiera un mañana; justifica lo injustificable y se legitima en su desvergüenza al afirmar que ésta es la única solución posible para evitar males mayores. Y yo sólo pienso, tirita en mano alzada y harta como estoy de estos carroñeros de corbata y misa diaria, que aunque sus madres sean unas santas lo suyo no tiene cura. 


Que no se trasplantan cerebros ni almas. 
Ni se lo merecen. 
 
 
 
 

jueves, 10 de noviembre de 2011

Kohl in Dante





Desde ese día aquella melodía
se aferra a mi alma,
arrancarla resulta imposible.

Y podría volver,
y podría decir que las cosas
van bien allá por Norteña.


La Fin, Vegas & Bunbury




&



No hay un río a cada lado en mi rostro sin desmaquillar. No soy Katy Jurado por más que las nubes negras sigan aquí, detrás, waiting around to die.

El kohl se corre menos que el rímel, dicen. Engulle las lágrimas y las acomoda en una laguna de perlas negras que se asemeja al infierno de Dante. Aguas turbias donde no crece la esperanza. A estas alturas, ya debería estar acostumbrada, me digo rezando en alta mar y vomitando hacia sotavento. Con todo, no puedo evitarlo, me sigue raspando este trago amargo de Angostura -también llamada Flor de Caña- cuando intento dormirme cada noche.

Nada entiendo y sé que no es inocencia pretendida. Nadie puede mejor que yo saber qué intencionalidad alimenta mis palabras y mis actos. Noviembre y el tiempo de las cerezas...

De la inmensidad de recuerdos rescato un Liceu en llamas y todo el tequila compartido. De esta estela de ausencia, a ti.


martes, 18 de octubre de 2011

Preguntando-Té




Y the needle
&
  the damage done...



Y en mundos más allá (del Masaya)
o en mundos venideros,
te echaré de menos
o envejeceremos a la vez. 



P.D.
Porque tú has sido habitante de mi sangre
desde entonces, ¿y ahora?

Ahora no te conozco.


Trampas de agua,
Mr. Bunbury por Mrs. Botwin


miércoles, 18 de mayo de 2011

Merienda en Sing Sing





Queda apenas el alma de la palabra escrita,
renglones con borrones de tinta hospitalaria,
con Borges y un tequila de más
¿quién necesita caricias mercenarias?


Asuntos Internos (I), J. Sabina



&



Bendita la ceguera del maestro,
los ayudados por bajo del canalla,
el motivo del licor quemando el cuello.
 Del rescate sin secuestro, las agallas.


La luna roja en las noches,
el striptease del tintero,
la vida y su paradoja.
El volver de mi torero.



Asuntos Externos (I), Mrs. Botwin


domingo, 8 de mayo de 2011

Casquivanos mis cascabeles




Yo quiero verte danzar como derviches tourneurs que giran
sobre la espina dorsal, al son de los cascabeles del Kathakali.

En el ritmo obsesivo, la clave de ritos tribales.
Reinos de hechizos y de los músicos gitanos rebeldes



F. Battiato




Yo quiero danzar...

Entre sopas de aguas y paisajes puros. Con los pies descalzos y los vuelos de mi falda alzados por el viento. Con los brazos abiertos y las manos vacías. Entre el aire y sobre la tierra. Los ojos libres. La melena suelta. El cuerpo lejos. El alma fuera.

Que los cascabeles de mi pensar resuenen en mi corazón.
Marcando el compás.


Un mojito y mi dosis, Mrs. Nancy Botwin


 

sábado, 18 de diciembre de 2010

Ordeñando mapaches




Sí, no sé nada de Star Wars.
Sí, nunca aprendí a jugar al ajedrez.
Sí, las estrellas luchan a sangre y fuego.
Y sí, las contiendas se enrocan en mitología.



Todo lo que sé de los mapaches es que no es recomendable tener sus ojos si uno no es capaz de afrontar una fractura de base de cráneo con la misma alegría que le pondría a superar un catarrillo al uso. Nada de sus habilidades trepadoras ni nadadoras. De su necesidad de estar cerca del agua. De su cola anillada siempre en número impar.


Mientras hago repaso y completo mis deberes, las pérfidas musas se van de paseo. Mantengo la cabeza erguida con la misma voluntad que me acompañaba las largas noches de estudio. La misma que me sigue cual escolta privada cada noche de guardia. Alevosía de ésta, mi enfermería. Voluntad para que las yemas de mis dedos se mezclen con las claras antes de caer abatida y batirme en retirada. Para jugar a ser Reina de las Amazonas, incluso en la República.


jueves, 2 de diciembre de 2010

Esnifando poeta




Rompo la línea habitual del blog y salgo por peteneras. Anoche Mr. Bunbury volvió a Madrid y yo acudí con ganas de oírle cantar y de acompañarle a voz en grito en cada verso. Tengo tanto de mi vida vinculado a sus letras musicadas que escucharlas en directo me emociona.

Aguanté sentadita las tres primeras canciones, pero el rock que corre por mis venas y que caldeó el ambiente inmediato de un gélido recinto (¿no hay calefacción en el Palacio de los Deportes?) me obligó a bailar en el sitio: poco más de diez centrímetros de "espacio vital" fueron suficientes.

Paso por alto su imagen excéntrica y provocadora, que creo no necesita, y me concentro en su forma de cantar lo que canta. El sentimiento que traspasa el umbral de lo íntimo y se disuelve en el aire cuando vibra en sus cuerdas vocales. Ante mis ojos, sube desnudo al escenario y explota: en dolor, en esperanza y dudas, en insurrección, en agradecimiento... En poesía de difícil factura.

No hago proselitismo barato: no busco adeptos a la causa, ya sobran. Sólo intento destapar lo velado bajo laca de uñas negra y un sombrero de cowboy adornado por una calavera. Transmitir lo que se mueve en mí cuando mis botas chocan contra el suelo, les siguen mis caderas y levanto la mano hacia él proclamando y ratificando lo que siento como propio. Porque este hombre, que cita la justicia poética en al menos tres de sus canciones, me despierta del letargo.

Les dejo, en suma y sigue, algunos fragmentos a vuela pluma;

Ya no hay nada que temer, ya no hay nada que enseñar, se precipita mi debilidad hacia la noche lenta del amor.

Ella me dijo adiós, no es posible el amor como una destrucción. Si hay incendios de mañana ya no hay lucidez sin esperanza. Por estar en cualquier parte, salvo aquí, fui un turista de la belleza. Las cosas que uno hace para vivir y no perder la cabeza.

Las olas que rompen en el arrecife parece que marquen un ritmo de vals.

Este mapa de incauto navegante... Este canto de sirena exclusivo...

No soy objetiva, lo sé. Este caballero es habitante de mi sangre desde entonces, recién pasada la adolescencia, hasta ahora. Y ahora, que el tiempo ha pasado, doy gracias porque, a su modo, siga dando lo que es.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Sin té la tertulia





Pensamientos deslavazados llaman a la puerta en esta noche de sábado. ¿Se puede? Cómo decirles que no, pónganse cómodos. Si que se está calentito aquí, comentan. A mí me lo van a decir, me digo sin palabras. Les ofrezco algo de beber, se recuestan en el sofá y empieza la charla.


El primero en hablar, el más sociable y dicharachero, es el pensamiento irónicamente divertido: cuenta la historia de un guardia civil destinado en Bilbao que se enamoró de una abertzale. Vaya papeleta. Discutimos acerca de los principios éticos que rigen en el amor, de las escasas vías de escape cuando se cae en sus redes. Entre risas y colores incipientes en las mejillas, destronando la palidez violácea que le pone cara a los 4ºC de este otoño, me arranco con un nuevo concepto: amortzale. Ni siquiera sé bien qué significa, pero suena tremendamente poético y encierra un poso de lucha a corazón abierto.


Más tarde, hilándose palabras y emociones, es el pensamiento agorero el que interviene. La mirada triste y descreída, ligeramente angustiada. Se justifica innecesariamente por venir a colación. Oigo palabras sueltas que no termino de comprender: escucho que cuenta algo de Corea del Norte. Después se detiene en "el paso de la oca", que nada tiene que ver con ir de puente a puente y sí con dejarse arrastrar por la corriente y esboza lo oscuro de "la marcha de las antorchas". Sobrecogedor; tanto como la clasificación de la población en ciudadanos ejemplares, oscilantes e incorregibles. Cuando al fin escucho la palabra gulag, empiezo a comprender que pertenecer a la brigada nº 1 de verduras no es ninguna bicoca. Cómo está el mundo, queridos...


Animados por saber que aún quedan reservas de vino, siguen comentando. Por mi parte, apuro la segunda copa y lío con solvencia dejando libre mi lengua para pegar hebra en lugar de goma arábiga. No tiene ninguna relación, pero llamó mi atención: el ánsar indio vuela a más de nueve mil metros, por encima del Everest -donde casi no hay oxígeno-, para migrar del Tibet a India. Enlazo sin ceder el paso en mi particular rotonda de neuronas y motoneuronas. El último hombre que puso su pecho desnudo en mi pecho, con un ímpetu colosal, declamaba mirándome a los ojos:

Si me quitas el oxígeno, moriré.
Si me quitas el ceodós, no podré respirar más.
Si detienes mi máquina de amar, pararás mi sangre.

Le doy a mi voz impostada un toque teatral, observo la ausencia de parpadeos y siento el silencio. No les dije, aclaro, que mi pecho no estaba desnudo, que lo que le estaba haciendo a ese hombre era literalmente un placaje y que de placentero no tuvo nada. Nada salvo escucharle y desear que ese hombre fuese otro hombre, que no estuviera realmente loco y que, de darse las premisas anteriores, también mi pecho estuviese descubierto como el suyo.

Puesto que empiezo a ver miradas ausentes, melancolía y bostezos disimulados a duras penas, informo de las normas de la casa. Duerman donde puedan e intenten no roncar. Desde y hasta el momento que estimen oportuno. Quédense con lo poético, les digo. El resto no lo podemos cambiar, hay que vivir con ello. Y sin ellos, ninguno, me voy a la cama. Me abrazo a la ausencia que duerme a mi lado y, juntos, reinventamos el poema: golpe a golpe, verso a verso, beso a beso.


Un guiño para quien sepa leer entre líneas. Sensual y descarado.


jueves, 18 de noviembre de 2010

De elipsis y sicalipsis



El día en que cambiaron las reglas del juego yo debía estar, como hoy, saliente de guardia; demasiado somnolienta y aturdida para aprenderlas. Me quedé en Sicilia, 1925, donde Las chicas de oro no necesitaban grandes escotes y tacones de vértigo para resultar atractivas. Es más, la mujer que hacía de ello su mejor arma entre aquellas cuatro damas, resultaba la más tonta y la menos deseable, al menos a mis ojos.


Sé que los tiempos han cambiado. Tanto, que una no puede definirse como sicalíptica y confiar en que alguien lea renunciando a la elipsis, sin confundir ni fragmentar. Tanto, lamentablemente, que hay que saber venderse y esperar al mejor postor.


¿Qué juego es éste?
¿Quién marca sus reglas?
Me siento zahorí buscando agua en el desierto; guerrera temerosa de quitarme el escudo y tener que parar las flechas directamente con mi pecho; sirena nadando al límite de sus fuerzas en un mar peligroso y abierto, atestado de tiburones y filibusteros.


Un hombre hecho y derecho, joder. Un marinero dispuesto a sacarme de esta isla o a perderse en ella conmigo. ¿Es pedir tanto? Supongo que sí; eso, como otras tantas cosas, ya no se estila. Cambiaron las reglas del juego, pero no va conmigo hacer trampas para ganar la partida.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Mi vergüenza torera





"En el toro hay que tener vergüenza torera:
antes que perderla,
prefiero tomar otro camino".


L. Mazantini


[[Aquel que con razones más que justificadas para aliviarse, intenta por todos los medios hacer las cosas bien -incluso arriesgando su propia vida- tiene vergüenza torera. ]]



No sé si la tengo o no.
Sé que toreo poco.
Que si decido salir a la plaza me juego la vida.
Sé a qué huele la muerte.
No es metáfora.


Mrs. N. Botwin

lunes, 15 de noviembre de 2010

¿La "o" con un canuto?




Existen cielos que yo jamás veré,
de blancas nubes con cuellos de cisne que parecen emerger
de la tierra como níveas flores.

Los he buscado de estación en estación,
llegué a Madrid, Nueva York y Estambul pero no llegué a una conclusión.
Ya se han confirmado mis temores.

Que duelen las horas en la oscuridad,
que fumo diez mil cigarrillos que sé que mi voz quebrarán,
que rezo y voy dibujando en ceniza una cruz,
que súbitamente caiga un rayo y se haga la luz.

Me pregunto dónde estarás,
me pregunto por qué no estás aquí.

Si me haces falta hoy que una guerra va a estallar,
dicen son tiempos de paz, pero sólo es lo que algunos llaman paz,
y sé que niña tienes miedo.

Sé que lo tienes, sé que yo lo tengo
y sé que las noches sin ti son un infierno.


Que nos parta un rayo, Rosenvinge & Vegas



&


Me pongo el uniforme y hago un esfuerzo por que otros encuentren en mis palabras, pronunciadas con prudencia, consuelo y esperanza. Cuidar de una persona que está en la cuerda floja es duro. Hacerlo sin descanso, más. Necesito librar: mañana es, a todos los efectos, sábado. El martes, domingo. Fin de semana improvisado por y para una servidora.


Me cambio de pijama y me descubro agotada e ilusionada a partes iguales. Mando seiscientos millones largos de besos encriptados y desenredo la maraña de mis temores.


Me quito todos los pijamas, me lavo los dientes y me voy a la cama. Se apagan las luces, se encienden los sueños.


La otra Suzanne L., Mrs. Nancy Botwin


jueves, 11 de noviembre de 2010

Otro día sin llover





Desperté pensando: si un personaje de ficción tipo El Zorro pagase mi rescate, ¿pasaría a ser yo La Zorra? La pregunta fue retórica y el plural mayestático. Es comprensible que, en esas circunstancias, prefiriera silenciar las alarmas. Mejor dormir otro ratito...

&

Volví por la tarde a disfrazarme de enfermera y me costó más de lo acostumbrado. Recurrí al humor para vencer la náusea de cuidar con esmero a quien me tildó, por escrito y sin respeto, de inhumana e insensible al dolor. Ojalá existiera la inyección que hace inmune el corazón: me convertiría en yonqui de esa vacuna y la mezclaría con mi adorado fentanilo. Antiálgicos y antinostálgicos en vena, please. Aún así aguanté el tipo, no crean. Sólo salieron de mi boca dos o tres "sutiles" comentarios irónicos: si me hubiera mordido la lengua me la habría amputado. El resto, muchos, los pensé pero en el fondo sentí lástima de ese hombre que no sabe dar las gracias y no conoce ni de lejos la humildad. Hasta aquí pueden leer, hasta aquí puedo escribir.


&


Me llevo a la cama The Possibilities de Mr. Micah P. Hinson y el calor del tequila corriendo por mis adentros. No puedo más con ese Zzzz ni con el pijama.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Duelos & Simulacros




Cada vez que nos dan clases de amnesia
y nos conminan a borrar la ebriedad del sufrimiento,
me convenzo de que mi región no es la farándula de otros.


El olvido está tan lleno de memoria
que a veces no caben las remembranzas
y hay que tirar rencores por la borda.


En el fondo el olvido es un gran simulacro:
nadie sabe ni puede, aunque quiera, olvidar.
Un gran simulacro repleto de fantasmas,
esos romeros que peregrinan por el olvido
como si fuese el Camino de Santiago.


El día o la noche en que el olvido estalle,
salte en pedazos o crepite,
los recuerdos atroces y de maravilla
quebrarán los barrotes de fuego:
arrastrarán por fin la verdad por el mundo
y esa verdad será que no hay olvido.



Ese gran simulacro, M. Benedetti




&



La vida, con su dolor, no es simulacro. Lucho estos días por olvidar un cuento. Una historia preciosa de un recio marinero que surcando los anchos mares quedó fascinado por el canto de una sirena. Narré por aquí sus mágicas aventuras, pero no llegué a escribir el final: de eso se encargaron otras manos. Ahora las mías se afanan en arrancar esa última página que deja el corazón en duelo. Porque un relato tan bello, rebosante de amor, no merece acabar con un asesinato a sangre fría.


Que nadie se tome la molestia de exculparme; yo misma me acuso.
¿Mi delito? Defender con mi vida la justicia poética.
¿Mi condena? Esta libertad sin beso que la trabe.
Que ningún juez declare mi inocencia.


La otra sirena varada*, Mrs. Nancy Botwin
(* cuando no tengo barca, remos ni guitarra)

jueves, 4 de noviembre de 2010

Estaciones y refugios




Lances de recibo con el miedo apretando más que la taleguilla. El primer adorno en esta verónica y cuarto de palabras ajenas que siento como propias. Abrochando el capote en la cadera, haciendo bailar al compás los machos y los alamares de mi pecho en este pase.


Hoy dejé venirse a la vida de lejos, citándola desde el burladero. Resoplando antes de salir al ruedo para clavar las zapatillas en la arena. Hasta la boca de riego, con el corazón encogido y la verdad por delante.



Existe una identidad entre el amor y el arte,
en ninguno de los dos cabe la voluntad.

Juan Belmonte



El pronóstico es reservado. El estado también.
Más que escueto el parte médico.

Desde la Enfermería, bajo los efectos de la dulce sedoanalgesia inhalada, sólo quiero pensar en todas las tardes de gloria que me trajeron hasta aquí.


Va por ustedes.

Refugios y estaciones





Ya no sé si merecerá la pena partir hacia otro lugar.
Ya no sé si con esta lluvia eterna no me habré acostumbrado a la humedad.
Yo que creí ser amable con la luna encontré su palidez allí en mi hogar.
(En mi propio hogar)
Ya no sé si esta vez todo está dentro de mí
y ya no puedo escapar.


Decidí que no hay nada que perder, sale un tren hoy antes del anochecer.
Probaré a ser otra persona; probaré a morir un poco y volveré.
Y me acercaré hasta aquí sólo para ver las arrugas arañadas en la piel.
Y poder comprobar todo lo que cambió
y todo lo que sigue igual y que así seguirá.
(Poder comprobar)
Todo lo que cambió y todo lo que sigue igual,
condenado a no cambiar.


Volveré a las noches sin dormir
(y las noches sin pensar)
y las noches sin soñar
(y las noches sin sentir)
Una vez más.


Seronda, Nacho Vegas


&


Al volver a casa, sonó esta canción mientras conducía. Las nueve de la mañana, aún sin dormir. Encendí un cigarro, pensé en estos meses y sentí. No hay nada más difícil que olvidar aquello que uno no quiere dejar atrás. Las noches, la luna, el mar...

Sabes quién soy: sigo viva.
Sé quién eres: puedes con ésto y con más.

Un abrazo.

martes, 2 de noviembre de 2010

¿Folla perenne? Mar espumoso





Las consecuencias [de ser consecuente] son inevitables

...

La fé es un grave sufrimiento,
es como amar a un extraño en vano
que no se presenta por mucho que
uno llame desesperado.

¿Por qué siempre conviene alegrar a la gente?
También, de vez en cuando,
está bien asustar un poco.

Tuyo es, sólo, lo que no tiene dueño.
Olvidas poco a poco todos tus sueños
y recuerdas el amor....inalcanzable.


La juventud no te acompañará
los próximos mil años.
Fiel a las imágenes eternas
pero constante en la contemplación;
dispuesto, como siempre, a la acción,
al sacrificio y la recompensa.


Mr. Enrique Bunbury



[Mrs. Nancy Botwin]
Bailén 33 esquina Calle de la Morería.
Ahí dejo el dato, el gato y una vida.
Me quedan 5.



lunes, 1 de noviembre de 2010

De-tenerte (en mis brazos)




El hombre, dicen, es un animal racional. No sé por qué no se haya dicho que es un animal afectivo o sentimental. Y acaso lo que de los demás animales le diferencia sea más el sentimiento que no la razón. Más veces he visto razonar a un gato que no reír o llorar. Acaso llore o ría por dentro, pero por dentro acaso también el cangrejo resuelva ecuaciones de segundo grado.


Del sentimiento trágico de la vida, Miguel de Unamuno



&


Querida ansiedad;


Usted aparece por aquí sin previo aviso. Con su venida, se revuelve el aire en torbellino y se abren oquedades entre las paredes del estómago y los ventanales de la conciencia. Si no le cierro la puerta en las narices, debe saberlo, es sólo por cortesía. Y, la verdad, porque tampoco serviría de nada dejarla en el rellano: obstinada como es, treparía por el tejado y se colaría en mis aposentos a través de la chimenea. Me irrita sobremanera la insistencia con la que acostumbra a presentarse en esta casa. Pero no es eso lo peor. Sin duda, es aún más mortificante que, una vez dentro, se dedique a observarlo todo, fisgoneando, para comenzar a enumerar una tras otra y en voz alta mis carencias. Por no discutir, le sigo en su tournée -dos pasos a la zaga- y voy anotando en mi cuaderno. Aquí falta esto, allá lo otro, ¿no está aquello demasiado vacío? Sus chillidos aprietan mis letras, se enoja el trazo que deja de ser firme y pasa a ser colérico.


Completadas las tres primeras páginas, usted comienza a sonreir, satisfecha. Sus ojos se desvían al reloj y después al calendario, estallando en sonora carcajada. Malévola y perversa, capciosa. No me gusta su risa en mis oídos ni su mirada carroñera en mis pupilas, por más que amablemente le ofrezca un té toda vez finalizado el cómputo al detalle de mis lagunas y sus profundidades. ¿Con franqueza? Estoy deseando que se marche. Ya, le ruego.


Una vez se haya retirado, serviré mi propio té. Lo haré con mano aún temblorosa y tendrá a bien derramarse, poniéndolo todo perdido. Prenderé un fósforo de mi cajita; encenderé un cigarro; quemaré su dictado escrito de mi puño y letra. Necesito que se consuma mi congoja entre las llamas.


Arda usted, ansiedad.

Usted y todas las ansiedades, una tras otra.


Musitando palabras, amor. Mrs. Nancy Botwin

domingo, 24 de octubre de 2010

Resaca de susurros



El día del juicio final ella no se andaría con contemplaciones.

Tenía pensado no agachar ni un instante la cabeza en su presencia, ya fueron demasiadas reverencias. Ni siquiera le saludaría cordialmente, pues siempre estuvo a su lado, en teoría. Sólo se tomaría la molestia de mirarle a los ojos cuando le tuviera frente a frente. Le cogería de la solapa sintiéndose con derecho y le preguntaría ¿te gustó?, ¿fue divertido?

No esperaría respuesta.



&

Escribí un cuento sin final.

Las perdices que saqué de la nevera prefirieron que las estofara con pétalos de rosa y ese ingrediente secreto de la salsa. Por estúpido que parezca, puse dos platos en la mesa. Imaginando que ese tímido gesto ampliaba de alguna manera mi horizonte. Después dormí la siesta y así, ensoñándome, aproveché para seguir juntando sus perdices y pétalos con mis entrelineados y silencios.

Hoy las conté; 131 páginas. Algunas aún en blanco.


Jugando con mi almohada, Mrs. Nancy Botwin

jueves, 21 de octubre de 2010

DearCK


♦ + ♦ = ♦

[21/10/10, 23:10 h, T1]


&


Algun día
bailaremos juntos
9 canciones.