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lunes, 26 de noviembre de 2012

Pajaritos y entelequias




La poesía es ese termómetro que a veces interpongo
 entre el mundo y la palabra "mundo"
para verificar que todo convalece de su existencia. 


J. Jiménez Domínguez


&




Pajaritos del mundo: si me queréis, irse.
Ahuecad el ala vosotros que podéis y poned aire de por medio.
Éste es el momento, cuando aún no hay aduanas en el cielo.

Dejaos de sensiblerías; las ramas son fuertes y soportarán vuestra ausencia. 
Nosotros, en lo posible, también nos recompondremos: mejor vivir desde hoy sin vuestro gorjear alegre que vernos obligados a salir de caza -a mucho no tardar- para echaros a la cazuela o asaltar vuestros nidos con premeditación y alevosía (lo que viene siendo hambre) para arrebataros los huevos.

Nos quedará el poso de vuestro saber hacer con esa abertura multipropósito que es la cloaca y reminiscencias de un sentido de la orientación que tal vez, en el futuro, nos saque del naufragio para llevarnos a buen puerto.

Ahora volad sin echar la vista atrás  ni deteneros en entelequias. 
Que no  hay tempestad tranquila y el invierno, impaciente, viene decidido a helarnos las sonrisas y la sangre.

 


lunes, 20 de agosto de 2012

Crocanti de madrugadas




 
Si hubiera de elegir la Hormiga Atómica
 entre salvar El Mundo o su hormiguero,
 sepamos la respuesta:

 robarle el corazón a la cigarra.


Pensamientos capitales,
 Esther Giménez



&


   
Anuncio: Semana fantástica de la camisa de fuerza.    
 
 
Disparates, gritos desorbitados y opistótonos:
en oferta.



Del delirium tremens a la catatonia maligna pasando por la frontalización. Un abanico de sufrimientos  que contemplados desde el otro lado del espejo se vuelven opacos. No se puede razonar, tocar para tranquilizar, mitigar, paliar... Solo anestesiar al tiempo para que todo pare -de momento- y mantener la esperanza de que algún día se autodestruya. Sedar, que es apaciguar la conciencia negándola.


No me impactan tanto los aullidos de un hombre que se siente devorado por miles de ratas como su mirada de pánico. Tampoco me asusta la voz de ultratumba que en la oscuridad rompe el silencio con un "seis, seis, seis" repetido hasta la extenuación como lo hacen los ojos vacíos de la mujer que sólo así se relaciona con el mundo. La desinhibición sexual completa, que pudiera antojarse hilarante, resulta en realidad grotesca. La agresividad, verbal o física, por descontado también.


Son asperezas que traspasan la piel y llaman a las cosas por su nombre: porque la locura, exenta del tinte idílico y racional de quienes la confunden con rebeldía, ingenio o libertad, no tiene ninguna gracia. Como  harina de otro costal que nada sabe de molinos de viento ni de gigantes.



domingo, 5 de agosto de 2012

Inmersiones de secano





¿Que cómo llegué yo a semejante extremo, me preguntáis? ¿Yo, una persona sin convicciones políticas declaradas; cuya ambición desde la infancia era tocar a Mendelssohn en el contrabajo, o tal vez bailar de puntas en las grandes capitales del mundo?

El caso es que todo comenzó hace dos años. Me acababan de licenciar -por motivos médicos- del ejército a consecuencia de ciertos experimentos científicos efectuados sobre mi persona sin yo saberlo. Concretamente, a unos cuantos compañeros y a mí nos habían alimentado con pollo relleno de ácido lisérgico como parte de un programa de investigación para determinar qué cantidad de LSD puede ingerir una persona antes de que intente echarse a volar sobre el World Trade Center. Como la puesta a punto de armas secretas es de suma importancia para el Pentágono, la semana anterior me habían disparado un dardo cuya punta empozoñada me hizo hablar y comportarme igual que Salvador Dalí. Los efectos secundarios acumulados acabaron por afectar a mi percepción, y cuando ya no fui capaz de discernir la diferencia entre mi hermano Morris y dos huevos pasados por agua, me licenciaron.

Una terapia de electroshocks en el Hospital de Veteranos contribuyó a curarme, aunque los cables se cruzaron con los de un laboratorio de psicología conductista, por lo cual yo y una compañía de chimpancés representamos El jardín de los cerezos en perfecto inglés.



Perfiles,
Woody Allen


&



Andaba resolviendo uno de esos problemas matemáticos de trenes que salen de algún sitio, avanzan porque no les queda otra y se encuentran en un punto kilométrico que nunca coincidirá con el previsto, cuando se dio cuenta de que aquello no conducía a ninguna parte. Fin de la historia.


Decidida a  ver qué había de nuevo por los fondos abisales de secano, se lanzó al aire sin gafas de buceo ni neopreno. La inmersión, pese a las dificultades, fue provechosa. Salió de allí con unos pocos tigres, tres piedras preciosas y un par de cabras que, segura estaba, darían mucho juego transcurrido el tiempo necesario teniéndolos en remojo. Entonces decoró el abeto con bolas de colores venciendo alegremente la pereza y fumó la resina que se ofrecía -sutil- entre destellos monocromáticos. Solucionados con nota los insomnios venideros hasta la próxima Navidad, durmió a pierna suelta. Cosas que pasan cuando, al fin, se atan cabos. 



Inmersiones de secano, Mrs. NB



domingo, 17 de junio de 2012

Agüita on the rocks




  Retomé la imagen de un Bill Murray a la deriva publicitando whisky y perdiéndose en la traducción. Me acomodé en el asiento, esbocé una media sonrisa on the rocks y cerré los ojos.


  Pensé que estamos en franca minoría. Que ya nadie quiere saber de diéresis ni dejarse caer, con cierto sentido común, entre dos interrogaciones. Con una basta. Que escribir o hablar con corrección es anecdótico. Que suena mucho más in referirse al Gold Standard que a lo idóneo, decir bedside en lugar de 'a pie de cama'. Colar en cada frase un dumping, weaning o fist fucking. Mierding.


  Pensé también en lo absurdo y descorazonador que resulta compartir mesa con ocho personas adictas al wassup y entregadas a la problemática que suscita el double check. No tanto por lo aburrido del asunto, sino por la sensación displacentera de estar viviendo una realidad paralela, ficticia. Porque digo yo que si estoy aquí, ahora, comiendo por ejemplo, ¿qué necesidad tengo de comunicarle al mundo tal hazaña e ilustrarla en aras de promover envidias ajenas? Como si no bastara con vivirlo y hubiera, necesariamente, que demostrarlo.


  En tales circunstancias, y con fines estrictamente terapéuticos,  tuve que hacerme fuerte y sustituir el agua por vodka para relacionarme con el mundo. Yo, que de siempre he sido de naturaleza hervíbora y, en esencia, solitaria.




domingo, 13 de mayo de 2012

Esdrújulas (contra la pared)





La brújula que dormita en mis aurículas,
 mecida entre las células al ritmo de las válvulas
 -cual tarántula crápula que acaricia la mandíbula,
 cual libélula incrédula sobrevolando las clavículas-

 se encela en lo más íntimo


del balanceo de la úvula,
 funámbula,
del palpitar de las glándulas,
 esdrújulas,
del ir y venir, arrebatado,
 en la cópula que desolla las escápulas.


Magnífica febrícula
que se adviene en canícula noctámbula,
 mayúscula, con ínfulas de fábula,
en forma de lengua lenguaraz y vívida,
venérea y vernácula.





viernes, 20 de abril de 2012

Revoleras de viernes noche




Una tarde, Luis Mariano Moreno Barracuda, un rufián de la sala B que decía ser el Zorro, Chu En-lai y la Enciclopedia Espasa, sin que nada justificara estas atribuciones y menos el acaparamiento, trató de afanarme la merienda. Tuvimos unas palabras y por culpa de un trozo de pan duro sin nada dentro, el otro me arreó una buena tunda.


El enredo de la bolsa y la vida, Eduardo Mendoza



&



Una noche, María Luisa Castaño Silvestre, una carnicera con puesto en propiedad número 53 del Mercado de Maravillas y veinte años fileteando a las espaldas, soñó que unas manos calientes y fuertes hacían de su carne -mitad tierna ternera y el resto jugosa cerda ibérica- una albóndiga perfecta. Entre frituras y escurrimientos, se dejaba cubrir por la salsa de su cocinero. A la mañana siguiente, después de cortarse un dedo y necesitar dos docenas de puntos de sutura, fue directa al puesto del pollero. Subiéndose la falda le dijo: "Dame alas". Él, que siempre fue de muslo y contramuslo, no pensó en poesía. 


Cuarto y mitad  &  Mitad de cuarto, Mrs. Nancy Botwin 



jueves, 22 de marzo de 2012

Blancanieves estorbando





... tú di "es por allí"
que yo diré "amén".


No tienes que temer,
los lobos muestran ternura al morder
y aúllo "amor, que nos vaya bien".



Marquesita, Mr. Nacho Vegas


&



Los siete pecados capitales.
Lujuria, pereza, gula, ira, envidia, avaricia y soberbia.

Los siete enanitos.
Sabio, Gruñón, Mudito, Dormilón, Tímido, Tontín y Bonachón.

Las siete virtudes.
Castidad, diligencia, templanza, paciencia, caridad, generosidad y humildad.



Triangulaciones

Me quedo con Gruñón por exclusión.
Con lujuria por gusto.
Con diligencia por casta.


.

martes, 20 de marzo de 2012

Paté de peta





Irán amontonándose las flores
cortadas, en los puestos de las Ramblas,
y silbarán los pájaros -cabrones-
desde los plátanos, mientras que ven volver
la negra humanidad que va a la cama
después de amanecer.



Albada, J. Gil de Biedma


&




No es sano pasarse la noche de pie derecho y que las horas marquen un rumbo siniestro. No lo es tampoco comerse una paella -con su primero y su postre- pasadas las cuatro de la madrugada y sentir impulsos salvajes de llamar a un 905 xxx xxx para romperle el tímpano a una espídica y descocada señorita chillando a través del auricular "Torcuato, coño. Torcuato". Ni entendería jamás la metonimia ni podría saber que la mejor pista -no dada- sería "nombre del escritor apellidado Luca de Tena". 

Los   renglones de Dios andan torcidos por varias razones; el abandono de los inefables cuadernos de caligrafía Rubio; la presión artificiosa ejercida desde los adentros por las sustancias de relleno (llámense siliconas, toxinas botulínicas o ácidos hialurónicos);  la caída incomprensible de las parrillas televisivas del gran Coco, maestro gurú de masas con sus dicotomías necesarias para la supervivencia.

Como si los dados de este martes me empujaran a la casilla de La Posada en el juego de la oca, me entrego a la corriente de un río ausente y salto de pluma a pluma nórdica, abrigándome los fríos. Pierdo feliz el turno, por fin. Estoy en racha.


Paté de peta, Mrs. Nancy Botwin



miércoles, 7 de marzo de 2012

Mepivacaína en tirolina




Los hombres de la prehistoria no tenían batidora para triturar sus alimentos. Una dentadura catastrófica garantizaba la muerte por desnutrición a no ser que un alma caritativa de la tribu tuviera a bien masticar antes el condumio y pasar la bola lista para la deglución al desdentado. Eso pensando sólo en la parte mecánica del asunto. Si además se añade la hipotética infección bucal -foco séptico sin parangón-, con sus dolores de agárrate que vienen curvas, es para que se le ponga a uno mal cuerpo. Malo de náusea en campanilla, repicando.


Después de algunos miles de años, se inventaron el güisqui (ojito con la RAE) y las puertas. En ausencia de anestesia, se podía optar por destrozarse el hígado para la extracción dental o recurrir al método drástico de arrancar la pieza con un cordelito atado y un portazo de los que asustan. De recurrir al alcohol, con la dificultad de coger la borrachera en su justa medida,  la hemorragia sería una complicación garantizada. De elegir el cordelito, además de tener que contar con un hacedor de nudos experto, la cosa no pintaría mucho mejor. Para arrancar un molar al primer intento y de un solo tirón habría que tener unos conocimientos de física notables y una puerta de las que cuestan un potosí, maciza y libre de carcoma. Me vienen sudores fríos; fina que ha salido una.


Ahora vamos al dentista trémulos y acongojados aun sabiendo que no nos faltaran su dulce anestesia, su aspirador de secreciones y sus apósitos hemostásicos. Nos tomamos nuestro antibiótico antes, nuestro analgésico después. Pagamos con la baba resbalando por la comisura del lado afecto y salimos pensando en el solomillo "vuelta y vuelta" que nos espera cuando baje la inflamación. Por suerte tampoco nos faltan cuchillos que solventen el escollo de desmenuzarlo a dentelladas ni buenos profesionales que arreglen los entuertos de los chapuzas. Y aún así, gustar lo que se dice gustar, no gusta.


Tras  firmar un contrato indefinido con el Sr. Pérez (el auténtico Super Ratón), siento como el estómago se me encoge en los prolegómenos de cada nueva visita;  me aferro en este trance a un botiquín con superávit y a ese programa que quita el sentío y teletransporta más que el éter: ¿Quién quiere casarse con mi hijo? La alternativa perfecta para relajarse a costa de sentir vergüenza ajena. Yo confieso, como El Comidista, bajo los efectos de la mepivacaína. 



domingo, 12 de febrero de 2012

Trivialidades categóricas






Vístete de enfermera, corazón,
que estoy malito.
Juégate un polvo al trivial del amor,
me llevas de ventaja dos quesitos.


Ya eyaculé, J. Sabina


&



Dénme un queso multicolor y les arrastraré de la mano al jodido psicoanálisis, sentenció el ratón. Estaba en su casa, en su consulta llena de agujeros, cuando me sometí por voluntad propia al tercer grado y empecé a rememorar en voz alta las coordenadas del lugar del pecaminoso encuentro: se llevó la porción azul. "Geografía carnal y pirata" dijo el maestro moviendo con garbo los bigotes. Describa el espectáculo, me dijo: me costó más bien poco recrearme en la cremallera bajando, el vestido de seda resbalando,  la lengua ardiendo. "Gran capacidad de ensoñación", apuntó. Adiós a la pieza rosa. "¿Le dijo alguna vez te quiero?", me preguntó. Sí, respondí, aunque eso sea historia. A la mierda el amarillo.

[Aquí hicimos un descanso. Me permitió fumar y se dio tambien él gusto. (Los ratones fuman de continuo, por lo general en pipa). Se le veía contento, como si le agradara su trabajo, su diván y el tufillo que rezumaban las paredes.]

Entonces comenzó a divagar: la mente señorita -carraspeó para pulir su voz engolada- es a veces un libro abierto. ¿Lee usted? y me miró sin detener la vista para seguir explicándose. Todos leemos. Puede que incluso se atreva con la poesía. ¿Escribe, quizás? Me figuro que sí, pues encuentra cierto placer a exhibirse. ¿Regaló entonces a su amante con palabras soberbias? "Quesito marrón para Super Ratón". Así me birló el quesito el hijo de puta, sin darme siquiera tiempo para reaccionar. El naranja lo perdí por méritos propios: los tiempos del motor (admisión, compresión, explosión y escape) siempre fueron para mí altamente evocadores.

Me quedaba sólo el verde. Mi Kamchatka cromático, un quesito en el que hacerme fuerte y resistir. Tuve que jugar sucio y recurrir a mis artes de enfermera. Fue el subconsciente, entiéndanlo.

 
 

jueves, 5 de enero de 2012

Badulaques & Cabalgatas




Si Homer Simpson probara el roscón 
le darían por culo a los donuts. 
Si no quedara un hilo-madeja de ilusión
le darían por culo a la vida.

Si creyera que puede salirme un Shin Chan Ultrahéroe,
acabaría engullendo a manos llenas hasta el cólico biliar.


Ictérica estoy.
He sido buena malísima.



Corolario:
"No dejes de comer hasta que salga la sorpresa"


domingo, 25 de diciembre de 2011

Crisis en Laponia



[Y la galleta de la fortuna me susurró al crujir...
Your intuition is thrilling]



miércoles, 14 de diciembre de 2011

Proyecto Esmegma Zero



  
El artículo 57 del Código Deontológico me obliga: la Enfermera/o debe ejercer su profesión con responsabilidad y eficacia, cualquiera que sea el ámbito de acción.


Al amparo de lo cual, contando con el consentimiento implícito de la Organización Mundial de la Salud y sin otra financiación que los trillones por mí atesorados en la caja del Monopoly, he pensado lanzar el Proyecto Esmegma Zero.


Dicho proyecto, que no entraría en competencia con los ya implantados (Bacteriemia Zero y Neumonía Zero), vendría a estandarizar las medidas de prevención de semejante guarrería. Estas serían, en resumidas cuentas, lavarse y secarse con esmero: no sólo las manos.


Dado que el agua y el jabón son profilácticos de bajo coste y probada eficacia, el proyecto tiene visos de éxito rotundo y absoluto. Las mayores dificultades para su implementación radican, a priori, en la selección de imágenes para los carteles anunciadores y en vencer la resistencia de todos aquellos a los que dicho proyecto les sude, literalmente, la polla.


De lo nosocomial a lo nasocamal sólo hay un paso; el del surco balanoprepucial. De lo deletéreo a lo venéreo, acaso, un beso. Ergo primero lo detersorio; luego lo reverencial.   



miércoles, 7 de diciembre de 2011

Migas contra la pared



&


Es errado sostener que la nobleza del pan reside en que se basta a sí mismo a la vez que acompaña a todos los demás alimentos. Si el pan 'se basta a sí mismo' es porque es múltiple, no en sus modalidades particulares sino en su esencia misma, pues el pan es rico, el pan es muchos panes, el pan es un microcosmos.


En él se incorpora una ensordecedora diversidad, como un universo en miniatura, que en la degustación desvela sus ramificaciones. El asalto, que tropieza enseguida con las murallas de la corteza, se asombra, nada más superado ese obstáculo, del consentimiento que le otorga la miga fresca.


Hay un abismo enorme entre la costra agrietada, a veces dura como una piedra, otras veces simple atuendo que cede enseguida a la ofensiva, y la blandura de la sustancia interna que se acurruca en las mejillas con mimosa docilidad, tanto que resulta desconcertante.


Rapsodia Gourmet, M. Barbery




lunes, 5 de diciembre de 2011

El boicot de los Phoskitos


 

Mi nombramiento como emisaria del futuro -de vuelta al lúgubre pesebre- me tenía tan descolocada que quise invertir los términos: empecé con el peta, después tomé el té y por último lié el petate. Por adelantado, no lo recomiendo. Se pierde la noción del tiempo y la orientación de las estrellas.


Tuve que elegir, listita de marras mediante, qué presente llevaría a mis espaldas en tan larga travesía. También tuve que pedir diez días de permiso sin sueldo y hacerme a la idea de que me perdería una buena cena de salmón al eneldo. Considerando que el mundo no está para lucir oros,  inciensos ni mirras, opté por llenar la saca de pastelitos y dejarme de milongas. Pensé: ¿qué niño se lanza a por un pedrusco antes que a por un Tigretón?  Lo tenía claro, triunfaría. Sólo faltaba el pasaporte.


Con lo que no contaba, bien lo sabe Dios, era con el boicot de los Phoskitos. Huyendo del mal rollo, y tras mucho buscar, di con el regalo perfecto: metí en el cabás azúcar glass y, camino del nirvana, canela en rama. Que el niño nos salga poeta, pedí, con sabor a Pessoa y a  pastel: de Belém y lisboeta.


miércoles, 30 de noviembre de 2011

Gurruño a los Reyes Magos



El calendario apremia. Debería mandar una carta esta semana con registro de salida -que luego no me vengan con excusas- y copia al Lobo Feroz -el notario estepario que da fe-.


Reviso catálogos y, para encartarme, descarto a bote pronto:
   - A Antón Zampón porque soy más de angulas. (Come y come sin parar... ¿cuántas hamburguesas podrá tragar?)
   - A Roco Croco porque los perros y yo no estamos llamados a congeniar. (Si los huesos le quieres quitar, listo y rápido tendrás que estar)
   - A Goco Lui porque para eso tengo el día a día en el hospital. (Saca los 'gocos' con mucho cuidado... porque su cerebro puede explotar)


Por mí, pediría el mítico Tragabolas -con un máster y 34 años de experiencia no hay quien me tosa- pero creo que debo arriesgar: tengo serias dudas entre Monos Locos y Pilla Ratón. Creo que, finalmente, me decantaré por atizarle al ratón escobazos en tandas de cuatro hasta dejarlo frito sobre el tapete. Y, si por una casualidad azarosa del destino terminamos cogiéndonos cariño -el ratón y yo, no se me pierdan- siempre podré invitarle a una deliciosa raclette.

Qué disyuntiva.
Qué hondo sopesar.


miércoles, 23 de noviembre de 2011

Churruscando la píldora





Ahora que se atropellan las semanas,
fugaces, como estrellas de Bagdad...

J. Sabina



Lanzo un gancho de izquierda para noquear al aire, saturado de moléculas de CO2 y de malentendidos que jamás lo serán bien: cuánta razón (afirmativa, no interrogativa) tenía Campoamor cuando -de vuelta de una excursión a la fábrica de vidrio soplado- vino a decir aquello de que el color a través del cual se mira, hace que veamos según, so o sobre. Incluso tras y mediante.


 Para la emergencia, el botiquín.  
 Pildoritas de diversas tonalidades para aguantar sobre el ring. 

 - Una o dos de las que inducen el sueño
 - Media de la que frena taquicardias desbocadas
 - Alguna cápsula facilona que se deja vaciar de polvo y paja y rellenar con un micropergamino de explicaciones.
 - Ración generosa de analgesia y
 - Un protector gástrico-lústrico de edición limitada.


Pa' dentro.
Y entonces sí.
Me pongo mis gafas verdes y lo veo todo mucho más claro.



martes, 8 de noviembre de 2011

Shortcake de guisante




Deja dormir en paz, necio guisante.

Desiste en tus esféricas razones,
que ya me tienes hasta los colchones
de lo que te mandara hacer Violante.

¿Qué va a pensar mi dueña y qué mi amante?
A qué tanto pinchar reputaciones
si no te salvará ni Indiana Jones
cuando en la senda estés del elefante.

Tu sola presunción me es tan molesta
que crudos ni cocidos ni al jamón
consigo soportaros en la siesta.

Y ahí sigues, germinando en mi edredón,
robándole a mi paz lo que te presta,
haz sediento de luz y desazón.


Anti-dormeuse, Esther Giménez



&




Por la presente, yo, Pisum sativum, reniego de Mendel y sus seguidores (incluidos los del facebook). De sus leyes. De su condena. Él hizo puré mi vida.

Agradezco a Andersen que tuviera el detalle de meterme en su cama, aunque abusara de mí de malísima manera, para después alabar lo bello de mi flor -blanca e inocente, roja y apasionada- en un cuento que no tuvo la misma repercusión mediática que el de la princesita insomne y -presuntamente- anticoagulada. Lástima que, en un último giro inesperado, prefiriera a las perdices por su fácil rima con felices. Le propuse, por ponérselo sencillo; gigantes, acojonantes, alucinantes, fascinantes. No lo vio claro.

Las inflorescencias nacen arracimadas en brácteas foliáceas que se insertan en las axilas de sus hojas. Chúpate esa. Eso dicen de mí quienes me conocen y respetan. Pocos, bien es cierto.

Y se preguntaran los menos, ¿para qué esta declaración de intenciones? Les respondo y aclaro: para reivindicar mi verde (porque te quiero te perdono, Federico) y mi querido otoño (coño).

Al fin en mi salsa.


Apostasía de un guisante, Mrs. NB

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viernes, 4 de noviembre de 2011

Virus WiFi



Push hard,
Push fast,
Push deep.


Lo dice la American Heart Association, que algo sabrá de lo que el cuerpo necesita. Y apunta que no se hace del todo bien: ha de empujarse más duro, más rápido y más profundo. Aclara, empero, que nadie aguanta más de dos minutos a ese ritmo.

Que cada uno saque sus propias conclusiones: ellos se refieren -o eso dicen- al masaje cardiaco. AHA CPR Guidelines 2011.


&



Los ponis están hambrientos. 
Las cuerdas de la guitarra, desabrigadas.
Las enzimas confundidas.

[A un otoño desastroso siempre le precederá un Verano fatal.]

Quiero ser una R&R star.
Dejar de amortajar.
 
Bailarina en el ring, Mrs. NB




jueves, 27 de octubre de 2011

Dama en apuros

 



Decía el crucigrama:
"la novia del vagabundo, que es una perra..."


Uno más de los pensamientos peregrinos que se cuelan entre mis neuronitas (glaseadas) para darme un respiro. Porque de respirar, precisamente, va la cosa. De hiperventilar de mala manera imaginando que en menos de un mes me tocará subirme al estrado y exponer mi ponencia (algo menos que imponente) a un público muy numeroso que me da entre quince y mil vueltas. Todo ello sin más beneficio que la satisfacción personal -si sobrevivo al pánico escénico- y el engrosamiento de un currículum vítae puramente decorativo. Un desastre manifiesto que trataré de evitar (no bailando con Freud, tumbada en su futón) olvidándome de este absurdo complejo de clase que me impide compartir mesa redonda con cinco doctores en Medicina, intensivistas para más inri, siendo una simple enfermera. Reinspiro parcialmente el CO2 exhalado, hierbas mágicas mediante, y me recompongo. 


La culpa la tienen las galletas. De eso no hay duda. 
Las de manzana, cuáles si no.