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martes, 31 de diciembre de 2013

Despropósitos apresurados



Nada de listitas con "lo mejor y lo peor de 2013". Nada de melancolías ni de escribir los deseos para el nuevo año tres minutos antes de la cuenta atrás; debe haber alguien o algo por ahí arriba que, definitivamente, o no sabe leer o no entiende mi letra. 

En su lugar, y con la ayuda inestimable de Mr. Jardiel Poncela, dejo para la posteridad mis despropósitos de cara al año entrante: 

 1. Enseñarle malabares a una ostra. Tratar de no aburrirla en el empeño.

 2. Pintar de verde la verja de ese manicomio que es el mundo.

 3. Aprender a hablar castizo (léase idiomas): 
 - ¿De dónde vienes?
 - De la rué.
 - ¿Qué has hecho?
 - Mover los pinrelitos y lucir el establecimiento. 

4. Desoir cada una de las recomendaciones de la OMS. Asumir que -en lo personal- la nicotina va a la grupa del amor.

5. Doctorarme en camelancias y extrañezas; cambiar el adverbio NO por "Encarlado del rujen histroso de poserpidania. Lafurnita." y el adverbio SÍ por "Salacadula Chalchicomula Bíbidi Bábidi Bu". Derrochar con alegría, al menos en la cosa  del lenguaje.

6. Conservar intacta la fe, de preferencia al baño maría.

7. Dejar abierta una rendija (con ganzúa, fórceps o intrincadas contraseñas) para los puntos suspensivos. 


Decidida estoy a cambiar esta noche uvas por frambuesas y cava por tequila. 
Y, con la tenia señorías, a seguir bailando. 
 


miércoles, 14 de agosto de 2013

Epidemia de páginas sombrías




   
Sólo por curiosidad; porque quería saber qué decían aquellas páginas que leían montones de gentes poco dadas a los libros. Porque el eco resonaba en todas las conversaciones. Dos millones de resultados en la búsqueda de Google. Derechos de traducción vendidos en cuarenta países. Porque se convirtió en debate. Y sobre todo, porque escuché de una mujer cabal, a mi juicio, un comentario al respecto: "Eso es el amor, entregarse". 

Hace unos meses me acerqué a la trilogía más sombría de puntillas, luciendo la misma sonrisa maliciosa de quien habiendo caído en la tentación opta por no hacerse cruces y disfrutar a conciencia. Con cierto sentimiento de vergüenza por los prejuicios que de común despiertan los bestsellers a quienes leemos con relativa asiduidad. Cayeron mil setecientas noventa y dos páginas en diez días.

Porque aunque la historia en sí no vale un pimiento, da pie al tomate y allana el camino hacia el consiguiente gazpacho. Flou literario, que diría Mr. Ortega y Gasset: unos azotes y dos besos de curacurita sanasanita vendidos como ¿sadomaso? que en los últimos tiempos han metido en cama a más gente que la gripe. 


Y esa, que no otra, es la madre del cordero de tanto éxito: ¿cuántos dolores de cabeza ha fulminado al instante este libro con propiedades anal-gésicas? ¿Cuántas úlceras gástricas habrían generado todas esas aspirinas-de-sábado-noche en los cuerpos de mujeres habituadas a poner la misma excusa ante la mínima y consabida sugerencia? ¿Cuántas alegrías, por aquí y por allá, ha reportado a sus lectoras y, lo que es más llamativo, a sus no lectores? Son cuestiones nada desdeñables. 


En lo personal, me quedé con ganas de más. Me faltaron hondura y profundidad penetrándome los instintos. Hubiese querido leer cómo se encuentra placer sexual metiéndole mano cuidadosa pero salvajemente al cerebro. Hubiese gozado planteándome dónde se dibuja y establece mi propio "rojo" entre tanto verde. Pero eso es mucho arroz y lo que toca ahora es sólo reconocerlo: leí Cincuenta sombras de Grey, Cincuenta sombras más oscuras y Cincuenta sombras liberadas, pero no me oirán decir que lo lamento. 


Aliviada en confesión, me quedo disfrutando de un té, servido bien caliente, con la mejor hierbabuena. No hace falta decir más; a buen entendedor, pocas palabras bastan.


miércoles, 20 de febrero de 2013

Jardielismo ilustrado

 



"La vida está llena de sorpresas
y de protozoos del paludismo."


E. Jardiel Poncela



Dedicarle una entrada a Jardiel es darse gusto sin necesidad de tocarse. Una oportunidad para rendirle pleitesía con el único propósito de compartir su arte con el mundo y hacerle justicia (siempre poética). Un intento de llevarle al huerto; que no sólo de almendros resguardando de las lluvias a Eloísa vivió  este hombre.


Porque Jardiel ensancha con sus letras la sonrisa. Destilan sus obras un 'no sé qué' que pellizca ese reducto de locura compartida (en peligro de extinción) y hace virar el pronóstico de la cruda realidad a un 'menos grave'. Reconforta. Teletransporta. He de confesar que me conquistó para los restos cuando leí de su mano la pregunta que jamás yo, por un doble componente de pudor y de temor a ser tomada por rarita, dejaría salir de mi boca:  ese 'qué tendrán las alcachofas que después de comerlas hasta el agua sabe dulce'. 
 

Por si leerle no fuera suficiente recompensa para los sentidos, hay además en su biografía datos que me han encandilado. 

Uno de ellos, sin duda y con perplejidad, el del banquete-homenaje multitudinario que se organizaron mutuamente él y el novelista Bartolomé Soler para celebrar el triunfo de una  de sus comedias. Jardiel se invitó a sí mismo. Acudieron sólo los dos y se sentaron cada uno en un extremo de la larguísima mesa; a los postres, ambos aplaudieron calurosamente el discurso de agradecimiento del otro. Iban vestidos de frac, la ocasión lo merecía. 

Otro, que no desmerece en absoluto lo extraordinario del primero, el listado de amigos y enemigos que fue reuniendo en vida:
-En el lado de los tigres, alineación de lujo donde las haya, los señores García Lorca, Antonio Machado, Muñoz Seca, Ortega y Gasset, Gómez de la Serna y Jacinto Benavente.
- En el de los leones, entre rugidos con olor a naftalina, los otros señores: Valle-Inclán, Azorín, Gregorio Marañón, Jose Mª Pemán (Pelmán le puso de apodo Enrique) y los Hnos. Álvarez Quintero. También Mihura (el único con gracia pero acusado de plagio).

 
En honor a la verdad, no puedo recomendar un título en concreto para iniciarse en amoríos con Jardiel. Creo que es más sensato darse un paseo relajado por lo florido de su obra y dejarse engatusar por la que más curiosidad despierte. Porque no sucumbir a qué encerrarán Usted tiene ojos de mujer fatal, Espérame en Siberia, vida mía, Morirse es un error, El sexo débil ha hecho gimnasia, La tournée de Dios o Amor se escribe sin hache, es -para mí- poco menos que imposible. 


Por lo demás,  sólo resta dar cuenta de mi gratitud al mismísimo Jardiel si algo así se me permite. He de decir que, en gesto reverencial, no volverán mis pies a pisar la calle Augusto Figueroa de este Madrid suyo y mío sin detenerse ante el portón del número 25 y lanzar al aire una bocanada de humo en su memoria por hacerme llorar de risa. Sosteniendo el cigarro, para diferenciarme de un carabinero, con la mano derecha. 


Les dejo, para saborearlos juntos, estos dos fragmentos: 

Ruego al lector

Lector, lectora: algunos autores te ruegan que no prestes sus libros a nadie, porque, prestándolos, pones a tus amigos en condiciones de que no necesiten comprarlos, con lo cual el escritor sale perjudicado en sus intereses.

Yo, que tengo los mismos intereses que los demás autores, te ruego todo lo contrario, esto es: que prestes en cuanto lo leas el presente libro.

Como la persona a quien se lo dejes no te lo devolverá, tú te apresurarás a comprar otro ejemplar inmediatamente.

También ese segundo ejemplar debes prestarlo y adquirir un tercero y prestarlo; y adquirir otro más y prestarlo también...

Con tal sistema, a pocos amigos que tengas a quienes acostumbres a prestar libros, yo haré un buen negocio y te quedaré agradecidísimo.

*******

Finalmente, el 16 de marzo, comenzó un idilio que no debía acabar sino cinco semanas después. Al ponerme de pie en el suelo, tuve que agarrarme al flexible de la luz eléctrica para no caerme. Por cierto que, a consecuencia de aquello, arranqué en su totalidad la instalación.

Y como realmente seguir al lado de Ramona era tan perjudicial para mi salud como un espumoso de vitriolo, me fui para siempre.

Antes la dejé una carta sobre la mesita de noche. La carta era esta:

El 5 de copas.



domingo, 30 de diciembre de 2012

Dehiscencias de ternura




It's four in the morning, the end of december,
I'm writing you now just to see if you're better.

I'm glad you stood in my way.


[Son las cuatro de la mañana, finales de diciembre,
te escribo ahora para ver si estás mejor. 

Me alegro de que te cruzaras en mi camino.] 


Famous blue raincoat, 
L. Cohen




&



 
Mirar en el fondo de la chistera antes de que el año se dé por vencido es una tradición para quienes nos dedicamos al inquietante mundo de la prestidigitación. Nuestro digitar con   presteza y por gusto, siempre ataviados con sombrero de copa -ya salgan los días soleados, lluviosos o nublados-, es un empeño con resonancias de necesidad vital y destellos de "sin trampa ni cartón".  Un modus operandi para darle una vuelta de tuerca a lo efímero del presente tirando de palabritas mágicas. Otra manera -dentro de la legalidad- de vengarse del olvido. 
 
 
Hoy le sumo a la chistera la pieza más célebre de mi armario: quinta percha por la izquierda, sección central. Un impermeable azul desgastado por los hombros que últimamente no me ponía mucho porque además de hacerme parecer mayor me dibujaba en la cara de inmediato un tinte escarlata de culpa y la imperiosa urgencia de aliviarme ciertas vergüenzas. Pero hete aquí que al atusarlo para tenerlo preparado en caso de lluvias  torrenciales venideras, me ha soprendido en el bolsillo izquierdo una luciérnaga mimetizada. Voilà... una pequeña fuente de luz azul que emite un suave zumbido redentor e hipnotiza la mirada redirigiéndola hacia el verde.


La indumentaria elegida, bien lo sé, resulta cuando menos extravagante: no se puede ir a comprar las uvas de tal guisa sin llamar la atención ni justificar en modo alguno la mala combinación de colores si se eligen botas rojas, pero permite por mágico embrujo reconciliarse con todas esas vidas que quedaron cruzadas (atravesadas, más bien) con la propia y dejar que cada herida aún abierta se cierre por segunda intención. Aceptando con ternura, por estar cosidas a quiénes somos, cada una de sus dehiscencias.
 
 
No dejen de escuchar a Mr. Cohen.
Sinceramente, Mrs. Botwin.



miércoles, 24 de octubre de 2012

Destemplanzas intensivas





Cuando estoy en Madrid, las cucarachas de mi casa protestan porque leo por las noches. La luz no las anima a salir de sus escondrijos y pierden de ese modo la oportunidad de pasearse por mi dormitorio, lugar hacia el que -por oscuras razones- se sienten irresistiblemente  atraídas. 

Ahora hablan de presentar un escrito de queja al presidente de la república, y yo me pregunto: ¿en qué país se creerán que viven?; estas cucarachas no leen los periódicos. 

Lo que a ellas les gusta es que yo me emborrache y baile tangos hasta la madrugada, para así practicar sin riesgo alguno su merodeo incesante y sin sentido, a ciegas por las anchas baldosas de mi casa. 

A veces las complazco, no porque tenga en cuenta sus deseos, sino porque me siento irresistiblemente atraído -por oscuras razones-, hacia ciertos lugares muy mal iluminados en los que me demoro sin plan preconcebido hasta que el sol naciente anuncia un nuevo día. 

Ya de regreso en casa, cuando me cruzo por el pasillo con sus pequeños cuerpos que se evaden con torpeza y con miedo hacia las grietas sombrías donde moran, les deseo buenas noches a destiempo -pero de corazón, sinceramente-, reconociendo en mí su incertidumbre, su oportunidad, su fotofobia, y otras muchas tendencias y actitudes que -lamento decirlo- hablan poco en favor de esos ortópteros.



Dato biográfico
 Ángel González



&



Mártires del versar acompasado, aquí anuncio: corren buenos tiempos para la Lyrica (llámese también pregabalina). Demasiadas ansiedades y pocas oportunidades de soltar las riendas y dejarse ir llorando al trote cochinero...

Sufro un Síndrome que espero sea autolimitado y pasajero por el que me siento decepcionada con el mundo. No con los accidentes geográficos ni con la línea editorial del marido de la diseñadora (de nombre impronunciable en esta santa casa). Más bien con las personas. Me defraudan, así en general y salvando honrosísimas excepciones, a la mínima de cambio y corto -por lo insano-. A este síntoma se le añade otro no menos preocupante: con la inmunidad que confiere saber que el enfrentamiento no conduce a nada bueno, de natural me veo en los últimos tiempos silbando y poniendo cara de canadiense -por descartar las connotaciones erótico-festivas que el acervo popular les atribuye a las suecas- mientras las rehúyo.  Misantropía y desencanto, no se puede pedir más. 

Como todos los cultivos microbiológicos de mis muestras corporales han resultado negativos, bilis incluída, he descartado que seres microscópicos despiadados me estén haciendo tan mala sangre. Las pruebas de imagen (tan sofisticadas como resultar pudiera ponerse delante del espejo) tampoco sugieren focalidad manifiesta. La autoexploración física, amén de placentera, ha resultado anodina. Rematándome en salud, mis constantes vitales se mantienen dentro del rango de normalidad. Calma chicha en el día a día, si lo prefieren. 



Mientras trato de reducirme para el examen mental, cosa harto complicada debido a mi vigor y corpulencia, solicito ayuda divina y acompañamiento terrenal. Y me llueve del cielo Ángel González, con sus cucarachas de por medio, mientras Leonard Cohen me susurra algo de fronteras erigiéndose en prisiones. Así las cosas, no me lo pienso dos veces: barra libre de Constant Comment y un "se permite fumar".   


  
Caprichitos de enferma entre delirios y destemplanzas.


miércoles, 1 de agosto de 2012

Un trienio camelando





Tres años de desnudos integrales en la charca.

Nadando en aguas perversamente dulces.
Respirando a través de las palabras.
Apostando por un sueño: teñir la vida de verde.



&



Gracias a todos.
A los que visitáis este blog, ya sea por casualidad o con conocimiento de causa. 
A los que pasasteis por aquí dejando vuestra huella en la arena húmeda.
A los que soportáis mis indefinidas y continuas metaformosis.
A los que gustáis de revolcaros en el fango conmigo día sí y noche también.
A los que no entiendéis lo que escribo y aún así seguís leyéndome.
A los que me cazáis al vuelo, templándome la sangre entre baile y baile.


Y gracias, especialmente, al artífice de este único ventrículo que me permite seguir latiendo en cada letra con nombre de guerra.
  


jueves, 28 de junio de 2012

Dioptrías en la imaginación




Dios no juega a los dados con el universo.  
Juega a un juego inefable de su propia invención que podría ser comparado, desde la perspectiva de los demás jugadores, con estar en una  compleja variante del póquer
en una habitación oscura,
con cartas en blanco, con apuestas infinitas
 y con un croupier que no te quiere explicar las reglas
 pero que te sonríe todo el tiempo.




Terry Pratchett


&
 


Que sonrían entonces los crupieres.
Que saquen del coma barbitúrico al olvido.

Que la aguja atraviese certera la herida abierta, 
 como el fiel de la infiel balanza.


Que su señoría, entre tirada y tirada de dados,
 tenga a bien admitir cada pregunta.


Que los sueños nos brinden su dulzura.
Y puestos a pedir, su analgesia.






lunes, 28 de mayo de 2012

De fritangas y verbenas




"Calcúlese un Cristo ya macilento para dos personas. Se le extraen las alcayatas y se le separa de la cruz, que dejaremos aparte. Los estigmas pueden mecharse con tocino. Se desencostra con agua tibia y se seca cuidadosamente. En una fuente de horno y sobre un lecho de cebollas colocaremos al Cristo al que untaremos con abundante mantequilla. Una vez salpimentado pueden añadírsele especias y finas hierbas al gusto. Se deja en horno moderado durante tres días, al cabo de los cuales sale completamente solo."



Cocinar a un Cristo,
 Javier Krahe


&


[...] En medio de esta crisis económica, que limita por arriba con la desesperación y por abajo con un horizonte cerrado, dejen los patriotas de opereta que los ciudadanos piten lo que les venga en gana, como una forma de exorcismo de su neurosis nacional o nacionalista o como sueño de creerse libres mientras suena la charanga. Aquí hay mucho patriota con golilla, jubón raído y la barba por dentro, que después de dar lecciones de moral esquilma un banco, mete mano en el erario público y te echa en el pescuezo un regüeldo de sagradas esencias, que son mitad ajo arriero y mitad Varón Dandi. [...]


La gatera
Manuel Vicent


&


Sin ánimo de incurrir en la blasfemia -que te guía de puntillas al banquillo de los acusados- ni en la impertinencia -que se lleva poco con la penitencia que unos y otros nos exigen-, retozo entre las plumas sueltas de las valientes gallináceas que aún picotean el grano de la ironía y dejo que la grasilla que sueltan me lubrique los entresijos de la risa.

Que no estamos para fiestas, dirán algunos.  Y yo asiento y tomo asiento en la verbena para dejarme perfumar con el olor de la fritanga. Acostumbrada a ver venas y a pinchar en hueso, este oasis en el desierto se me antoja lisérgico solaz.
 

sábado, 12 de mayo de 2012

Hollín en las pestañas





Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo,
 ciegamente afirmado,
como un pulso que golpea las tinieblas,
se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
 piden ley para aquello que sienten excesivo.

 
Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.

Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.

 
 
La poesía es un arma cargada de futuro,
Gabriel Celaya



&



A diario y a nocturno, siento que bailo claqué sobre un campo de minas. Meneando el zueco, he aprendido a esquivar balas letales tratando de no perder la sonrisa. Pólvora en las coronarias, sí, y hollín en las pestañas. Catorce años a pie de cama dan para mucho: curten la piel, el alma y las varices.


Hoy, 12 de mayo, se celebra el Día Internacional de la Enfermería y la abajo firmante aprovecha la ocasión para quitarse la cofia -reverencia incluida- por el buen hacer de tantos compañeros de profesión. Por su vocación, su dedicación y su sentimiento. Por todas las anécdotas compartidas entre carcajadas (la de la sonda vesical enroscada en la boina será siempre mi favorita) y por todas las cicatrices resbalando entre lágrimas, cosidas en la memoria (P.M., va por ti).


Tequila para todos: que la vida son dos días, con sus noches.





sábado, 31 de marzo de 2012

Alitas más o menos




Tu risa me hace libre, me pone alas.
Ríete tanto que en el alma al oírte, bata el espacio.
 Boca que vuela,
corazón que en tus labios relampaguea.


Es tu risa en los ojos la luz del mundo.



Nanas de la cebolla,
 Miguel Hernández


&
 
 
  Cierro los ojos y veo la erosión de mi saliva en tu salitre. Pienso entonces en geotectónica básica y  vienen como un mantra a mi cabeza las fallas de subducción. Activado el contacto de esta aeronave humana.  De fallas a fallos. De fallos a ¿follas? Stop.
 
  Sabes a cristal de sal marina; a roca curtida en las profundidades con el ir y venir de las mareas; a lo natural intacto; a vida. Creo que debes saberlo. Stop.
 
  Dices la mar, como un auténtico marinero. Hablas poco. Tienes grasa en las manos. Sudas. Sabes lo dura que es la vida. Que la tienes. Que la quiero. Stop.
 
 
  A lomos del viento, alitas más o menos.  
 


domingo, 1 de enero de 2012

Ideas movedizas





Me gusta leer pornografía en Braille.


Bananas, Woody Allen


&


Nada aquí, nada allá. Son las palabras
del mago lejanísimo y borroso.

Pero ¿por qué creerle a pies juntillas?
¿En qué galaxia está el certificado?


A ras de sueño, M. Benedetti


&


Excita, incita y da calor.
Cambiado pues, con mi sola aquiescencia, el lema de la Real Academia Española.


Viaja mi mente... A bandazos traicioneros de proa a popa. Deslizándose en zapatillas de andar por casa sobre ideas movedizas.  De preferencia por babor, qué coño: una semana por estribor nos ha dejado sin reservas de vaselina.   Haciéndose fuerte, flotador de patito incluido moderadamente inflamable, en un mar de transaminasas y gaviotas encrespadas. Pero gané a La Pocha esta tarde y eso, redoble de tambores, es más que un milagro.


Ideas movedizas, Mrs. Nancy Botwin



sábado, 31 de diciembre de 2011

Picnic de Nochevieja

 
 
 
 
Cenicienta se pasó por el sindicato antes de fumarse el cigarrito del descanso: señores míos, dijo dulcemente, me adeudan la friolera de doce mil euros y no veo intención de pago. Pero allí no había nadie, sólo un cartel sobre la mesa del despacho que, con faltas de ortografía, anunciaba: "Estamos en Gerencia tomando el piscolabis navideño".
              
           
                          ***                         
 
Cuando Peter Pan no pudo llevarse a la boca su bread de cada día, quiso cambiarse de nombre. En el registro le propusieron Vino y, desde entonces, dormita con un tetrabrick entre los brazos en la estación de metro de Sol, junto a lo que antaño fue una hamburguesería Wendy. De rutina amanece nublado, que no es poco.


 ***

El gato con botas pidió presupuesto a su zapatero de siempre para que le pusiera tapas. Ante lo desorbitado del precio del arreglo probó en "Recauchutados Mariano: soluciones de tercera mano". Le requisaron las botas por ser rojas y se llevó, de propina, una multa por pasear por los tejados sin pagar el correspondiente impuesto de desgaste.

***

Los tres cerditos, con la casa a medio construir y un enjambre de andamios afeando el paisaje, se pusieron manos a la obra. Cuando al fin acabaron los arreglos, se presentó allí el lobo dispuesto a la feroz demolición. Terreno rústico no edificable, ponía en la orden de desahucio.


 

&


Feliz 2012, queridos;
dénse por invitados a la cena en el bosque,
por descontado.



domingo, 4 de diciembre de 2011

Cardiópatas Anónimos




Diréis que ocasión tenéis,
si a vuestros ojos creéis;

pues, pensamiento, decidles
que sobre pajas humildes,
torres de diamante hacéis.



El perro del hortelano, Lope de Vega



&


Qué es un antipoeta:
¿Un bailarín al borde del abismo?

Qué es antipoesía:
¿Un temporal a la hora del té?


Test, Nicanor Parra



&



Se escuchan sibilancias en la niebla,
crepitantes de saliva,
murmullos versiculares conservados.


Se intuye poesía entre la taquicardia.
Es más, un susurro cardiaco se confunde
con rumor de jadeo intermitente.



Mona en estéreo, Mrs. NB





martes, 29 de noviembre de 2011

Moléculas a la deriva




Hoy 
-no se rompió el aneurisma aún-
inspiro, espiro y suspiro.

&
 
Perseverante la manzana en el árbol.
Perseverante,
también, 
quien  decide comérsela.
 


Pase pernocta, Mrs. NB


lunes, 7 de noviembre de 2011

No sólo sugar, baby




Pon encima de la mesa
algo más que palabras de ida y vuelta,
marcadas y amarillentas.

[Juégatelo a una receta]

... mézclale a mi levadura
tu harina y tu envergadura...
[Hornéame con tu aliento]


Déjalo todo perdido:
 hazlo con re-sentimiento.


Por 'delantales', Mrs. Nancy Botwin





viernes, 14 de octubre de 2011

Más allá del Masaya





Quienes gusten de escribir diarios de sus viajes, convendrán conmigo en que una de las prerrogativas inexcusables para hacerlo es no faltar a la verdad. Dejar constancia escrita de lo vivido, de lo pensado y de lo sentido, aunque no se ajuste a las expectativas ni encaje en lo idílico.


Las palabras que entresaco de la  No-Moleskine que llevé conmigo más allá del Masaya, dan cuerda para rato. Extorsión aparece tres páginas después de bodaComplot dos antes de estafa. Chantaje entre las mil primeras.  Monos, tortugas, zancudos y filibusteros son protagonistas indiscutibles. Serpientes letales, jaguares, arañas y controles militares,  secundarios.  Bajo lluvias torrenciales y soles justicieros; por tierra, por aguas dulces y saladas y por aire,  vivir diecisiete días en Nicaragua dio mucho de sí.  


Me reservo el derecho de no transcribir en su totalidad lo manuscrito, sabiendo como sé que no podría hacerlo sin verter una dosis excesiva de edulcorante para quitarme el regusto amargo de la boca y sin caer en la descripción de lo más íntimo para explicar mi deleite en este viaje. Tal vez más adelante, cuando ya no sienta el bamboleo de mi corazón tras apearme de la hamaca y recobre la esperanza en la bondad de la naturaleza humana.


Porque, al menos en parte, este fue El Viaje a ninguna parte.

viernes, 7 de octubre de 2011

Palabra de turista




Igual que una araña teje su compleja tela, laberinto de anclajes y recovecos, de nudos y caminos en apariencia limpios, para terminar acorralando a su presa y devorándola sin posible escapatoria. Así, luciendo esos colores alarmantes que la naturaleza otorga al peligro: rojos, amarillos y verdes deslumbrantes cosidos al negro muerte. Así también caímos nosotros en el peligroso juego de la vida. En un guión escrito con tinta de fango sobre el papel con base acuosa de la inocente curiosidad.

Nicaragua incrustada en las botas, Mrs. Nancy Botwin.


&


Anda mi cuerpo aún tratando de reestablecerse y acomodarse al modus vivendi europeo. Al agua caliente que mana del grifo de la ducha, al reloj que se burla del amanecer y del anochecer para marcar el ritmo, a la ausencia de picaduras castigando con dureza injustificada mi tobillo derecho.

Anda mi mente aún buscando pistas de aterrizaje en las que dejar reposar las alas y orillas carentes de lodo en las que no se hundan mis piernas a cada paso. Mi sueño sigue siendo frágil y parece rebelarse a la comodidad. Mi estómago digiere con lentitud y se afana en retener lo bueno y encontrar la ruta de evacuación de lo que no interesa. 

Ando desubicada. Como esa camiseta blanca que desapareció de mi equipaje sin decir adiós. Como si al puzzle de mi consciencia le faltaran piezas para conformar el paisaje. Como esa foto desenfocada por la que me lamento.

Ando feliz, pese a todo. Porque además de mi brújula, a mi lado duerme mi fotógrafo. En cualquier latitud, en todos mis latidos.