jueves, 19 de julio de 2018

Sweetness (o el estúpido sentido de la decencia)






En el momento de amar, la cara se exalta,
 se transforma completamente (...)
 por el erotismo. 

Anaïs Nin, Diarios amorosos



&


Pienso en si debería echarle o no espinacas al puré de verduras, con la vana esperanza de que  algo así de mundano, rutinario y aburrido consiga frenarme. Sacarte de mí.  Mantenerme dry and clean. Pero vuelvo

a ti, 
a querer tenerte dentro
y me queman estas ganas 
de sexo a media jornada,
de sexo pasados los cuarenta; menos terso, más sucio. 

a ti 
y a esta emergencia de follarnos sin intercambiar una palabra.
Sudar, gemir, eyacular por los ojos.

a ti,
y a los planos de sexo furtivo atrapados a contraluz
a la sublime tentación de las drogas sin receta
al morbo pecaminoso del médico y  la enfermera.
Y a Micah penetrándonos de nuevo. Oral, vaginal, anal.  


Voy a ver cómo arreglo este desorden.


*** Sé que me cambia la voz cuando te canto. 



martes, 24 de abril de 2018

The PAJARRACO experience





 Al sur del condado de Turlington, en el este de Irlanda,
 hay un cementerio exclusivo para boxeadores. 
[...]
Se les entierra con el bocado puesto y la guardia alta, 
protegiendo la mandíbula,
 por lo que pueda venir. 


Pelea en paz, 
Fernando León de Aranoa


&


   Me veo en la necesidad de desplumar al pajarraco; de subir el tono y desfogarme. Voy a hablar claro.

  Twitter es una red social a la que yo llegué tarde -mi retraso cronológico por el mental de tantos otros usuarios-, que nació en 2006 con la primavera de San Francisco. Once años y billones de mensajes después, en 2017, la cosa cambió; no tanto porque yo me estrenara en este invento, sino porque se duplicó el número de caracteres disponibles para comentar los asuntos de la vida (así, en general). Por lo visto, ya antes habían introducido la posibilidad de acompañar las letras con imágenes, vídeos y otras cosas de ver y no de leer. 400 millones de usuarios a nivel mundial en 2018. Quien quiera saber más que tire de Wikipedia. 

  A lo que yo iba, en realidad, es a contar mi experiencia (un semestre, no creo que vaya a aguantar mucho más). Suerte la mía que nadie lee este blog y, a mis ojos, es el cuaderno de la mesilla de noche en bonito, sin tachones y con foto.

* Lo primero de todo es el número de idioteces que se publican: así, a ojo, el 95% del total. De ese 95%, calculo que un 25% es gracioso, otro 25% no está mal y el 50% restante es una mierda pinchada en un palo seco. Sin aspavientos. Opiniones personales que no aportan nada, gustos individuales que para uno están muy bien pero para los demás no tienen sentido. Datos sin interés ninguno o material que ya está accesible en otros lugares de la red.

* Lo segundo es el tremendo ejercicio de contención que una tiene que hacer para no caer en la continua provocación y responder con exabruptos a mensajes de gentes que ni siquiera conoces pero que te tocan los cojones a dos manos con sus opiniones y comentarios. Generalizaciones, descalificaciones gratuitas, imposición de pareceres sin argumentos  ni conocimientos, etc. Calentamiento global es esto, no la cosa del medio ambiente. 

* Lo tercer-cuarto es pa'mear y no echar gota: los followers y los Tuitstar. El número de followers, de gente que sigue lo que tú vas publicando, es la madre del cordero. A más seguidores, más fama. Da igual que la consigas por decir obviedades, por robárselas a quien las dijo antes que tú pero es menos visible  o por repetir la misma frase tonta en cada uno de tus comentarios (sello personal, sí, pero de arcada seca). ¿Tienes a tropecientos mil palmeros dispuestos a reírte cada nueva gracia? Enhorabuena, ya eres un influencer. Un Tuitstar. La hostia en verso. Reverencias y pleitesía por salvar a la humanidad con tus inestimables aportaciones. Verdaderos referentes del siglo XXI.

* En quinto lugar, obviamente, por qué sigo usando Twitter. Pues, francamente, por puro masoquismo. He de decir que aunque leo a mucha gente sigo a poca y me siguen aún menos. Entre toda la muchedumbre, siempre hay quien se salva de la quema. Gente que destaca por su sensibilidad, por su moderación, por su saber hacer; gente que escribe cosas chulas o comparte fotografías bonitas. Gente que, de cuando en cuando, logra rozarte el corazón y emocionarte. Pero esas personas, que suponen el 1% del 5% que teníamos perdido desde el cuarto párrafo, son la excepción que pone a prueba la regla. El resto (4%) son pura contradicción. 

*** Para completar este vómito regurgitado de pío píos indigestos, solo me queda añadir una última reflexión. Me pregunto qué necesidad es esta de vivir continuamente conectados. Por qué necesitamos ese reconocimiento ajeno que no parece nunca suficiente. De dónde nace ese vivir para fuera por no mirar para dentro. Por qué sabemos más de  los otros que de nosotros mismos. Qué se esconde tras esa necesidad de ridiculizar al otro o de identificarse con él. 

En definitiva;
Muchos gusanos. Pocos nidos. Avidez de carroña. 
Plumajes ignífugos, impermeables, ininteligibles.
Huevos hueros. Alas de plexiglás. 
Pájaros de cuidado.   
Y algún destello de lo que viene siendo volar.


@mrs_botwin


domingo, 28 de enero de 2018

Yo soy yo y mis camelancias





Lejos un trino.
El ruiseñor no sabe 
que te consuela.

J.L. Borges


&


   He empezado a escribir un libro para mis hijos. Mi vida, mi biografía. Quiero que sepan quién soy, de dónde vienen -al menos al 50%-.
* Por si me muero o enfermo de gravedad antes de que puedan acumular suficientes recuerdos de ellos junto a mí (nunca se sabe).
* Por si acaso en algún momento de sus vidas se sienten solos o perdidos y no estoy a su lado (ojalá tenga el privilegio de acompañarles en su crecer).
* Por si, llegado el caso, siento vergüenza o reparo para hablarles de algunos temas (espero que no, pero todo puede ocurrir).


  Llevo escritas seis páginas y he llorado por un semestre. He dudado sobre si escribir en presente o en pasado; dado el cariz del libro lo leerán, calculo, en 2032-2034. He hecho un ejercicio por momentos doloroso para no ahorrarme detalles; hay pormenores que en realidad son pormayores  silenciados y casi olvidados con el paso de los años. Una no se siente cómoda contando según que cosas. He intentado organizar mi vida según un guión que trascienda la anécdota o la mera colección de datos. 


  Aseguro que no es fácil, máxime imaginando lo crítico que resultará el reducido público al que va dirigido. No es sólo que sepan dónde estudié o cómo conocí a su padre; es también que conozcan qué me emociona y qué me pone de los nervios. Lo difícil que fue tenerles. Lo que pienso de las drogas, del sexo y del rock and roll. Cómo creo en Dios. Por qué escribo. Qué y quiénes me han decepcionado. Qué sueño. Qué me aterra. Por qué estaría dispuesta a dar mi vida.


  Y todo esto, que ya me rondaba la cabeza desde que vi la película Mi vida sin mí de Isabel Coixet, ha terminado de romper gracias a Hombre Revenido. Su hilo sobre Kenzaburō Ōe  - aplaudido en todo mar conocido del uno al otro confín- fue el impulso que necesitaba para lanzarme. Amor que goza; amor que duele; amor que ama. Amor.


  Ese es el detalle, querido, que no puedo explicarle en otro sitio. Porque en esta apartada orilla, más pura la luna brilla y se agradece mejor. Y porque usted, estrella mediática con los pies en la rama, sabe que esta inspiración que me ha regalado es impagable. 
   


miércoles, 27 de diciembre de 2017

Antitérmicos ultracongelados

   




    A ratos Kremlin filosofaba, pues si la política no escasea nunca en un ruso, aunque sea perro, la filosofía tampoco escasea nunca en un perro, aunque sea ruso. Filosofaba y comprendía que era un derrotado. 

     Lo que han intentado mis compatriotas -pensaba- es una idiotez. El equilibrio del mundo se apoya en la desigualdad. Con cosas desiguales se forma un todo homogéneo. Un producto vegetal: la aceituna, y un producto animal: la gallina (totalmente desiguales y heterogéneos), se unen, después de ciertas preparaciones, para lograr un producto homogéneo e igual: los huevos fritos. Así es todo en la vida. 


Filosofías,
 Pero... ¿hubo alguna vez once mil vírgenes?

E. Jardiel Poncela

     

 &
 
   Puede que la derrota venga del hecho de sentirse desigual al resto. No por voluntad, sino por naturaleza. Porque si no te hace gracia, no tiene mucho sentido impostar la risa; si no te parece inteligente, para qué aplaudirlo; si crees que está ampliamente sobrevalorado, a qué lanzarlo a  los cuatro vientos. Si te aburre lo que más se ve, lo que más se lee, lo que más se comenta; si la última ocurrencia -como las cincuenta anteriores- te parece hueca y repetitiva; si tampoco te apetece ni te compensa hacer el esfuerzo de explicar a los demás qué es lo que de verdad te motiva. ¿Para qué? 


    Puede que la idiotez sea darle valor a lo que no lo tiene. Siempre de vuelta al eco, al aplauso, al pedestal y a la coronita (cada vez más brillante, más recargada, más horrorosa). El reino de la cantidad, la aplastante mayoría. Sin olvidar, dicho sea de paso, que toda vez lanzadas las campanas al estrellato intergaláctico, se admiten el plagio, el robo y el absurdo sin aclaraciones ni disculpas. El sentimiento de pertenencia al grupo como meta última; a la famiglia, al régimen, a los colores.  La construcción de una perfecta imagen de felicidad propia de cara a la galería, ahuyentando rutinas y sinsabores de miradas ajenas. ¿Para qué?
      

     Puede que los preparativos sean el verdadero quid de la cuestión.

    Porque pasar de la aceituna y la gallina al huevo frito sin la intervención del fuego se antoja complicado. Igual que pensar cuando vivimos en tiempos de apariencias, de retoques, de superficialidades y de baratijas: de resultados. Igual que filosofar sin ser ni perra ni rusa. Igual, también, que considerar rescatar los antitérmicos de la zona de ultracongelados.




jueves, 23 de noviembre de 2017

De conmociones y emociones



Sabes mejor que yo que hasta los huesos
solo calan los besos que no has dado,
los labios del pecado.


Y sin embargo,
 Joaquín Sabina


&


     Hay días en que todo me vale. El cuero negro o el encaje; el pelo recogido o suelto; la mirada o la mente sucia; el pavo relleno o al natural; el túnel de lavado o el probador de señoras. Hágase valer la conjunción o como no excluyente.


     Hay días en que el paraíso es ubicuo y sus fotografías impúdicas. La panorámica de una barra de bar de carretera americano; el primerísimo plano de un cigarro en los labios de un hotel de Bilbao; el plano detalle de cualesquiera de las farolas de la calle Larios. Disparos mentales a quemarropa, a incendialabios.

    
     Hay días de acción; esos días no se escribe.
   Hay días de moviola; esos  días se escribe para retroceder en bucle hasta la acción, intercalar ficción si es menester y poner banda sonora. Todo lo necesario para que el conjunto sea memorable y evocador.

  
     Hay días de conmociones en que se me corre el rímel y me pregunto de qué cojones va todo esto; días en que la vida -más bien la muerte- me supera.  Y días de emociones en los que el rímel se queda en su sitio, el verbo correr se conjuga en reflexivo y solo repito como un mantra: "A follar, a follar, que se estrellan los planetas".



  Mrs. NB,  Season 6- episode 8
  
  

jueves, 2 de noviembre de 2017

La ducha calentita, gracias.




El conocimiento directo de los escritores es nocivo. 

Homo scriptor,
 A. Monterroso


&


       Sé que lo que oro parece, plátano es. 
    Pero yo, a qué negarlo a estas alturas, amo las pajas mentales tanto o más que los mundos sutiles.   

   Fantaseo con sábanas húmedas como adelanto de futuras lluvias en ciudades que solo existen si se mojan, como las demás. Porque, en lo particular, cuando me ensueño -por cansancio y con gusto-, entrecerrar y entreabrir son verbos complementarios. Allá los ojos y cualesquiera de los mil reproches que tan bien sabe hacerme la conciencia. Aquí, sin caer en pleonasmo, los labios.

   Dicho lo cual, que cada uno -en su patio- juegue como quiera. Solo faltaría.
   En lo personal, eso sí, me quedo con mi ducha calentita de después. Sin móvil, sin ruido, sin nadie. Me bastan dos toallas y esta imaginación a la que, en última instancia, solo puedo dar las gracias.
 
   
    Tadelakt y descubrimientos, Mrs. NB


martes, 10 de octubre de 2017

Follajes caducifolios (por no decir otoños)




             Escribiremos: «comemos muchas nueces», y no:
 «nos gustan las nueces»,
porque la palabra «gustar» no es una palabra segura, 
carece de precisión y de objetividad.
 
 «Nos gustan las nueces» y «nos gusta nuestra madre» 
no puede querer decir lo mismo.
 
 La primera fórmula designa un gusto agradable en la boca,
 y la segunda, un sentimiento.
 
Las palabras que definen los sentimientos son muy vagas;
 es mejor evitar usarlas y atenerse a la descripción de los objetos,
 de los seres humanos y de uno mismo, es decir,
 a la descripción fiel de los hechos.


Claus y Lucas
Agota Kristof

&




Qué placer fundir en un instante humedades, miopías, follajes y esencias.
Seamos libres. 
Reconquistemos el otoño a pie de bosque.
A pelo, a hoja, a tinta.
Del jadeo al escalofrío. 
Templándonos.
De la rebequita al sudor.
Sofocándonos.
 

Hoy, que me pregunto si caducan los incendios.
Si volver a perderse es reencontrarse. 



Follajes caducifolios, Mrs. Nancy Botwin


jueves, 28 de septiembre de 2017

Más allá del glamour



En mi familia nunca se ha suicidado nadie,
 no era una alternativa para los de clase media. 

Mi madre estaba demasiado ocupada en la cocina
 matando el sabor del pollo
como para pensar en pegarse un tiro.


Woody Allen, Recuerdos


&

  
     Un trienio largo excedente de mí misma y de mi mismidad. ¿La razón? Dos vidas a mi cargo que con la propia suman tres. El milagro que tanto pedí, rogué y supliqué y que finalmente acabó por materializarse  el 14 de noviembre de 2014. A las 07 horas nació mi hija. A las 07:01 horas nació mi hijo. 


     Desde entonces soy madre, doble madre que diría mi abuela. A veces soy una mamá fantástica y otras la peor mamá del mundo. He descubierto tantas cosas de mi misma en este tiempo que me da vértigo pensarme. Y he conocido niveles de felicidad y de agotamiento físico y mental que jamás pensé que pudieran existir. En cifras, hablamos de una producción láctea de unos 4000 litros, un déficit de sueño equivalente a 6-8 meses sin pegar ojo y una paciencia de crecimiento exponencial que deja el desarollo de las bacterias a la altura del betún.


      En resumen, que estoy encantada con ellos pero necesitada de silencio, de comedor escolar y de tiempo para mí. Para escribirme, para ordenarme. Porque después de limpiar de rodillas los zapatos me apetece salir de nuevo al escenario. Así, despacito; como si Leonard estuviera allí para tomar mi mano y acompañarme.




 

domingo, 23 de marzo de 2014

A endometrio y corazón abiertos



Ojalá quiera quedarse a vivir
 la primavera
debajo de mi falda.


&


Ruego sepan disculpar esta larga ausencia; la vida quería de mí Rock & Roll y yo siempre intento darle gusto. 
Cuídense todos, queridos. 

sábado, 18 de enero de 2014

Irritaciones perimetrales





Aquí fuera, en el perímetro, no hay estrellas.

Aquí fuera estamos colocados. 
Inmaculados.


Jim Morrison


&


Me irrita que en todas las películas americanas los protagonistas se levanten de la cama siendo aún de madrugada y, sin embargo, desayunen el café en la cocina con un sol radiante entrando por las ventanas. ¿Alguien podría decirme a qué hora amanece en los United, tanto da costa este u oeste? Y, ya puestos a aclarar, ¿por qué aquí siempre es de noche a las 06:15 h sea cual sea la época del año?   

Me irrita que de siete mil expedientes de indulto, el Ministerio de Justicia pierda concretamente -y por más de un año- el de Baltasar Garzón, sin que los responsables consideren necesario investigar lo ocurrido porque no se presume en tal hecho mala fe. 

Me irrita que después de unas navidades trabajando a destajo en la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital que me tiene en nómina, en condiciones rayanas en la explotación (trece días seguiditos sin descanso, por poner un ejemplo) y tirando de ingenio para solventar todo tipo de carencias (léase falta de guantes, medicamentos, personal y hasta ¡sábanas limpias!), la Directora de Enfermería envíe escrito de "agradecimiento por la profesionalidad demostrada" y no se digne a aparecer para escuchar tres o cuatro cositas bien dichas pero cara a cara. Que todavía exista quien niegue los recortes. Quien no vea que, más que recortes, son extirpaciones sin miramientos ni conocimiento.

Me irrita esta Ley del Aborto en sí misma; las barbaridades que se escuchan porque hay quien permite que sean difundidas; la fiereza con la que quienes deciden tratan de imponer sus propias creencias a los demás, recurriendo al agravio, al insulto y hasta a la vejación más inmisericorde. Que volvamos a donde nunca debimos estar. Que la mujer (una cualquiera, yo misma) pierda su derecho fundamental a tomar decisiones sobre su propia vida. 

Y me irritan tanta corrupción, tanta hipocresía, tanta palabra hueca de facto y repletita de futuros, tanto apretar a los mismos de siempre. Que en el mercado de mi barrio la gente compre patas y crestas de pollo. Que lo perimetral, una vez más, me gane la partida. 



domingo, 5 de enero de 2014

E-pístola (vs. súplica)




martes, 31 de diciembre de 2013

Despropósitos apresurados



Nada de listitas con "lo mejor y lo peor de 2013". Nada de melancolías ni de escribir los deseos para el nuevo año tres minutos antes de la cuenta atrás; debe haber alguien o algo por ahí arriba que, definitivamente, o no sabe leer o no entiende mi letra. 

En su lugar, y con la ayuda inestimable de Mr. Jardiel Poncela, dejo para la posteridad mis despropósitos de cara al año entrante: 

 1. Enseñarle malabares a una ostra. Tratar de no aburrirla en el empeño.

 2. Pintar de verde la verja de ese manicomio que es el mundo.

 3. Aprender a hablar castizo (léase idiomas): 
 - ¿De dónde vienes?
 - De la rué.
 - ¿Qué has hecho?
 - Mover los pinrelitos y lucir el establecimiento. 

4. Desoir cada una de las recomendaciones de la OMS. Asumir que -en lo personal- la nicotina va a la grupa del amor.

5. Doctorarme en camelancias y extrañezas; cambiar el adverbio NO por "Encarlado del rujen histroso de poserpidania. Lafurnita." y el adverbio SÍ por "Salacadula Chalchicomula Bíbidi Bábidi Bu". Derrochar con alegría, al menos en la cosa  del lenguaje.

6. Conservar intacta la fe, de preferencia al baño maría.

7. Dejar abierta una rendija (con ganzúa, fórceps o intrincadas contraseñas) para los puntos suspensivos. 


Decidida estoy a cambiar esta noche uvas por frambuesas y cava por tequila. 
Y, con la tenia señorías, a seguir bailando. 
 


sábado, 28 de diciembre de 2013

¿Mrs. Nancy Bowtin?





Diciembre vino silenciosamente, 
estirando las noches hasta casi juntarlas...


Ángel González



&

[Esto mío, creo recordar, no era tan difícil: elegir una foto, adornarla con un verso ajeno imprescindible y pasar a derramarse con lo propio.]

Sin rodeos: 
Un amigo en la UCI, dejándose cuidar por servidora. 
Una amiga grave, pasándolo al tran tran en su propio domicilio.
Un no rotundo. Un sí esquivo. 
Un dedicarle tiempo a todo, incluyendo lo menos importante, por pura supervivencia. 


El resumen de un mes y dos semanas en cuatro líneas; la factura que se cobran cuatrocientas horas de déficit de sueño acumulado. La sensibilidad a flor de piel. La imperiosa necesidad de seguir bailando. La suplica al cielo -desatendida- de una tregua. 
Ha sido -y está siendo- duro, pero empiezan a verse brotes verdes que nada saben de índices económicos. Porque el 2014, intuyo, viene como entran los toreros en el coso; temblando de miedo pero decidido a ser valiente. Quiero creerlo. 


Y quiero aprovechar para saludar, faltaría más. Que son fechas de noches juntándose con noches y a una le faltan horas pero le sobran ganas: 
- Besos Guillermo. Que pensarte y sonreir es todo uno. 
- Besos Julia. Con Champin, con agua, con amor. 
- Besos Ana. Sin jamón, con reposo. Con toda mi ilusión. 
- Besos Raquel. En bajito, pero siempre. 
- Besos Manolo. Con gatos y bodas, con abrazo apretaíto.
- Besos sin peluca, José. 
- Besos Luis. En sinusal, por derecho. 
- Besos a mi médico y testigo.
- Besos a los que me faltan. 
- Besos a mis padres.

 Y a tí, Juanjo, que sostienes cada uno de mis besos en tu beso, un sí quiero. 



jueves, 14 de noviembre de 2013

Las cinco y sin comer




Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres
                                                       (según las últimas estadísticas).

Y paso largas horas preguntándole a Dios,
preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma,
por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad
                                                                                             de Madrid,
por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo.


Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre?
¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día,
las tristes azucenas letales de tus noches?


Insomnio,
 Dámaso Alonso



& 


Desconcierta tanto pensar que la proa no es nada sin la popa, que babor y estribor nunca se fundirán en un abrazo...
Cuando a mitad de travesía el mar ruge bravío, sólo cabe pensar en "más madera".  En lo altas que están las olas, madre; en lo lejísimos que se avista tierra firme (para qué plantearse que eso del fondo sea en realidad mero espejismo); en cuánto durará lo que queda de combustible y en posibles vías de evacuación si llegara a producirse una tragedia. "Más madera", repito, y me birla el aire con maestría una sonrisa.


Que siempre parece repetirse la misma secuencia cuando se cierne sobre mí una tormenta; a lo urgente, por fuerza, le gana la partida lo incandescente. Y servidora quisiera ponerse cuanto antes con el acopio de imprescindibles (1.bote salvavidas, 2.alambre macgyverizable en arpón, 3. dos blister o cuatrocientos gramos de "Pastillas para no soñar: avería y redención", 4.guantes para tanta astilla y 5.rezo desesperado tipo "Jesusito de mi vida"),  pero sabe por experiencia que antes hay que dejarse llorar y saberse frágil. 
  
Que para gritar a pleno pulmón "a toda máquina" hay que haberse recompuesto y coger aire.



miércoles, 13 de noviembre de 2013

Indefensiones Vs. Impotencias



Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde...

J. Gil de Biedma


&



Hoy no estoy para nadie. Hoy no quiero saber nada de tifones, de tramas de corrupción, de chismorreos de patios de vecinas ni de resultados deportivos. No quiero saber ninguna cosa que ocurrirle pueda a nadie fuera de éste, mi cuerpo, o fuera de ésta, mi alma. Y si alguien pregunta por qué esta actitud o de dónde nace este enmimismamiento, que amase su curiosidad hasta hacer con ella una bola -tanto da si resulta grande, pequeña o amorfa-. Porque hoy no puedo sostener mi propia sombra; ni tan siquiera esbozar una sonrisa. Mucho menos aún sentir piedad por nadie distinto de mi propia persona.

Que ninguna palabra obra en mí consuelo.
Que ningún gesto, salvo este abandonado de escribir, me sirve de guarida.



martes, 22 de octubre de 2013

Irreverencias otoñales

 



 Del sueño irreverente de una noche de otoño


Jesucristo yacía relajado sobre la camilla de masajes. Tosió un par de veces por el humo del incienso y mantuvo los ojos cerrados en espera de contacto físico. Después de mil novecientos ochenta años sin sentir una triste caricia, ese día, por fin, había llegado el momento. Su túnica colgaba de una percha de Ikea. Bajo ella estaban sus sandalias, necesitadas sin atisbo de duda de una manita de agua y un tintín de jabón.  Una toalla de algodón blanco rizado cubría pudorosamente la zona innoble del susodicho; dejaba al descubierto toda su espalda y sus piernas desde mitad de muslo.  


Su visión ante mis ojos fue casi una experiencia religiosa. Le reconocí aún estando de espaldas y le pregunté si le podía llamar simplemente Jesús. No hay problema, contestó. Me detuve en su voz mientras entibiaba el aceite en el hueco de mis manos: era cálida y profunda, varonil. Me puse al lío sin más demora tratando de controlar mi propio desconcierto. Sé hacer mi trabajo, me dije: primero suave deslizamiento, después movimientos circulares y más tarde amasado, presión y estiramiento. Una hora y media de roce epidérmico lubricado que dio de sí lo suficiente para oírle suspirar, quejarse tímidamente por alguna contractura y gemir de gusto. Y también para que a su pregunta directa de cómo va el mundo yo respondiera sin filtrar: "Sólo regulín. Que un tío como Cristiano Ronaldo se saque la chorra en público despierta mucho más interés y acapara más recursos que cualquier masacre humana  o el crecimiento imparable de la desigualdad social". 

Mi perplejidad por haberle soltado esa frase sin que mediaran mecanismos de control básico pasó a un ultimísimo plano cuando Jesús, recobrando su incuestionable vigor y olvidándose del masaje, se giró de sopetón para levantarse de la camilla mostrándose como Dios le trajo al mundo. El movimiento inesperado y el paisaje a contemplar me nublaron el raciocinio de tal modo que en mi magnífica confusión sólo pude centrarme en las bondades de la naturaleza y bendecir al otoño por llevarse las hojas de los árboles y no encontrarles nueva ubicación entre sus ingles.  

Y fue así,  tomando como punto de partida aquello del follaje caducifolio y llevándolo por la vía ecuménica del poder seductor de la redención, como se alcanzó el final feliz al que están obligados los cuentos, los milagros y los masajes. 


P.D. Si son de rezar, les ruego: oren para que este sueño se repita y, a poder ser, para que se quede sin pilas el despertador.


sábado, 19 de octubre de 2013

Estruendos con silenciador


 


&




World Press Photo 2013

Fotografías de 
Fausto Podavini    &     Majid Saeedi


.- -- --- .-.


Soy el que sabe que no es menos vano
que el vano observador que en el espejo
de silencio y cristal sigue el reflejo
o el cuerpo (da lo mismo) del hermano. 


 &

Baila con el corazón apuñalado,
canta y ríe porque la herida es danza y sonrisa. 
Es inútil explotar.
La herida  duerme tranquila.


                   Soy              -      La bailarina  apuñalada
J. L. Borges     &          N. Al Malaika



.- .-.. -- .-   -- .. .- 



Disparos ensordecidos del ojo tras la cámara.
Desgarros de verdad en el estruendo de la tinta.
Olvidado Código Morse al rescate del sentir del alma mía.


viernes, 18 de octubre de 2013

Oda al Ciclo de Krebs





Una prosa puede corromperse como un bife de lomo. Asisto hace años a los signos de podredumbre en mi escritura. Como yo, hace sus anginas, sus ictericias, sus apendicitis, pero me excede en el camino de la disolución final. Después de todo pudrirse significa terminar con la impureza de los compuestos y devolver sus derechos al sodio, al magnesio, al carbono químicamente puros. Mi prosa se pudre sintácticamente y avanza -con tanto trabajo- hacia la simplicidad. Creo que por eso ya no sé escribir "coherente"; un encabritamiento verbal me deja de a pie a los pocos pasos.

Mr. J. Cortázar


&


"Descarboxilación oxidativa del ácido pirúvico en un proceso catalizado por el complejo enzimático piruvato-deshidrogenasa": así se produce la entrada del pirúvico, producto final de la glucolisis, en el Ciclo de Krebs. Y desde ahí, la cosa metabólica sigue: no hasta el infinito y más allá, sino hasta que las celulitas que nos mantienen vivos consiguen su energy para seguir funcionando como mandan los cánones y exige la bioquímica.


Aprendí de memoria hace años un galimatías que, para mi sorpresa, sigo hoy recitando como un mantra. Creo que si quedó pegado con superglue en alguna parte de mi cerebro fue por lo rocambolesco de las palabras y por lo mucho que me costó memorizarlas. Que si a lo bello se le suma lo dificultoso, el conjunto gana enteros. Y una (o uno tal vez) empieza a hacer suyo eso del esfuerzo y su consiguiente recompensa o, si ésta no llegara como ocurre con frecuencia, el calorcillo de la paz inundando el mediastino por haberlo intentado con denuedo.


Porque igual la cosa de la simplicidad y la facilidad no está hecha para todo el mundo y lo que a unos les viene regalado de serie a otros nos cuesta un mundo. Pero, así las cosas, más vale ponerse a ello que renunciar por pereza, miedo al fracaso o presunción de incapacidad para lograrlo. O, lo que es lo mismo, que aceptando lo que tenemos y no podemos cambiar, hay que echar el resto. Por coherencia interna y por encabritamiento vital.  


Que alguna jodida vez, quiero pensar, el cielo nos dará un respiro. 
Y empezaremos a olvidarnos de tanto metabolismo anaerobio.