jueves, 19 de julio de 2018
Sweetness (o el estúpido sentido de la decencia)
martes, 10 de mayo de 2011
Poética y p(r)olítica
Él desdeñaba las romanzas de los tenores huecos. Yo rehusaba opinar sobre aquello que hacían llamar política y quemaba mis naves en la poética.
Le descubrí en el número siete.
Candidato a la eterna primavera.
Dispuesto a llenar de deseo los tranvías.
Inolvidables, nuestras revoluciones.
Erecciones y utopías, Mrs. Nancy Botwin
lunes, 28 de marzo de 2011
Coagulación intralineal diseminada
&
Tres bailes de lujo en una única pista: dos agarraditos -con la vida y la muerte- y el de non suelto -con una servidora-. Sin vestidos de gala ni reverencias formales, terminan los pies doliendo. Los pasos se hacen imprecisos según avanza la noche. Se acaba el hielo antes que la noradrenalina y el trago presume de resaca a medio plazo.
Un trozo de tela blanco, otro azul, un cordón y dos trozos de plástico inflamable. Poderosas armas para sentirse seguro en la batalla; para mantener el equilibrio en la resbaladiza pista.
Una senda de huellas de hormigas, avanzando en hilera. La acidez de la saliva del primer despertar, tardío, al nuevo día. El no querer pensarlo y no saber dejar de hacerlo.
Contubernios a deshora, Mrs. Nancy Botwin
martes, 15 de marzo de 2011
Menudencias & aquiescencias

Me confunde un insomnio de conciliación que no sabe de lunas ni de soles. Aparece y resulta molesto, fin del cuento. Aprovecho para reconciliarme conmigo misma con la firme esperanza de acabar en la cama...
Me preocupa esta falta de humanidad que me hace sentir tragedias y catástrofes de impacto mundial con la frialdad de quien ve una película. Realidades paralelas pero lejanas. Sé que de ficción no tiene nada pero no es lo que me quita el sueño. Me argumento, es lo que tiene el soliloquio, que tal vez se deba al contacto directo con desgracias menos colectivas, diario y continuo. No estoy inmunizada al dolor ajeno; tengo un límite. Acaso no se trate de eso si no, más bien, de una sobredosificación de información efímera y absorbente; lo que hoy es primera plana internacional en una semana está en la papelera. No da tiempo a pensarlo en toda su magnitud.
jueves, 24 de febrero de 2011
El sugus exterminador

Para saber de amor, para aprenderle,
sábado, 20 de noviembre de 2010
El velo del murciélago

Escribir un poema se parece a un orgasmo:
mancha la tinta tanto como el semen,
empreña también más en ocasiones.
Tardes hay, sin embargo,
en las que manoseo las palabras,
muerdo sus senos y sus piernas ágiles,
les levanto las faldas con mis dedos,
las miro desde abajo, les hago lo de siempre
y, pese a todo, ved: ¡no pasa nada!
Lo expresaba muy bien Cesar Vallejo:
"Lo digo y no me corro".
Pero él disimulaba.


