
Sueñan las pulgas con comprarse un perro...
y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies,
Eduardo Galeano
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Sueña esta nadie con estadios de fútbol vacíos, con audímetros de televisores en números rojos, con imprentas de periódicos de pago paradas. Con el libre pensamiento y un circo de pulgas expertas saltando sobre la tiranía de la opinión general. También con pararrayos defectuosos en edificios oficiales cuando atrone la peor de las tormentas. Con granizos agujereando la agenda de los recortes y un diluvio sobre los presupuestos generales del Estado que anegue, entre otras, la partida del Ministerio de defensa. Con paraguas de mandamases destilando lluvia ácida al contacto con el agua. Con la autodestrucción de los ineptos. Con desbancar a la banca. Con un país de Azañas y Machados.
Que nunca hubo tanto gusto por gentes de vulgar ralea.
Que los sueños, más allá de Calderón, sueños son.










