miércoles, 27 de julio de 2011

Dola, tela y cuatrola

   


El mosquito ballenero se cierne sobre su presa, la eleva mil o dos mil metros sobre el nivel del mar y la deja caer. Cuando se desparrama, devora sus restos.

Conclusión (1): las ballenas no saben de amerizajes. 
Conclusión (2): los mosquitos comen sin cubiertos.


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El hotel no era de lujo. 
Tanto daba. 
Lo era la compañía.


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Hoy quise tocarte y vi cómo se alzaba el Mondúver -inmenso- entre tú y yo. Paseé tus huellas entre las olas roneándole al mar para que acariciara mis tobillos. Di cuenta del asado lento de las aves domésticas sobre la arena y de la dulce flojera del inspirar-espirar-suspirar que provocan las mareas. En la tierra. En los cielos.


Desarreglos de mis reglas, Mrs. Nancy Botwin


jueves, 21 de julio de 2011

Fraudulenta la patata




 Aguántate y súbete
y muévete como el serrucho, 
así...



Esto es lo que retumba en mis oídos mientras escribo esta entradilla (no oso -ni lagarto si me lo permiten- a llamarla de otro modo).

 La inestimable ausencia de Orejitas (información ampliada en La Voz de Galicia) me ha dejado con el alma encogida y los ojos vueltos. Ya no sé si el ser humano, alguno al menos, necesita crear el drama -inventarlo-, o si el mundo se ha vuelto al fin loco y estas serán las noticias que remuevan nuestras conciencia hasta dejarlas a puntito de nieve. Seguimos el caso con atención, me consta. Enviados especiales al lugar de los hechos trabajan las veinticuatro horas del día (y de la noche) para comunicar a la central cualquier dato de interés.
 

Por si no fuera suficiente con el dramático caso de Little Ears, el zapatófono intercomunicador ha exhalado su último ring. Tenía trece años, se apellidaba 32-10  y era oriundo de Finlandia, espoodense para más señas. Se entregó a ésta, nuestra comunidad. Por tal motivo, y sin menoscabo de otras pompas de mayor boato, se celebrará un ágape conmemorativo en su residencia habitual y le será impuesta la medalla al mérito por los servicios prestados. Se ruega asistan plañideras.


Y ya vale de disgustos. Porque vuelvo de pasar unos días en la Mansión del Rey Maud y me siento archiduquesa. Se me han incrustado en el gesto las buenas maneras y en la cara las dos mantas de la siesta.  De la fraudulencia de las patatas a las pesadillas con pan y mantequilla. De la risa porque sí, a la de porque también. Un placer, queridos. Gracias.


Las rúas que van a dar 'al amar', Mrs. Nancy Botwin

lunes, 18 de julio de 2011

Hilvanando silencios




Siembro en cada párrafo las pistas necesarias. No va más.
Encripto en mis transparencias la mácula de un blanco roto y un verde bienaventurado. La caducidad de la mora adolescente y el regusto en boca de la frambuesa madura. Nada me sujeta a la verticalidad del cielo.

No hay como deshacer el equipaje con la premura de rehacerlo.
Dejo pues que se enreden en la parra mis hojas y sus palabras, exprimiendo su jugo hasta el néctar. E imagino un mañana que saboreo salado y húmedo. Descuido de ambrosía entre mi pecho y la vida.


Salitre entre las escamas, Mrs. Nancy Botwin

domingo, 10 de julio de 2011

Desvelos & deshielos




 El hipopótamo anoréxico vive incomprendido. Como el perezoso hiperactivo. El león calzonazos. El avestruz altiva. La jirafa distrófica. La araña octopléjica. El mono apático. El pez rencoroso. El perro infiel. El ratón lerdo. La zorra mojigata. Miss Cucaracha. El mosquito ahíto.  
   
  Todo ésto.
  Y un koala asesino. 
  Y un chimpancé letrado.
  Y una academia de baile.

  Toda ésta.
  Mi fantasía; al servicio del colchón.


  Desvelos por deshielos, Mrs. Nancy Botwin

sábado, 9 de julio de 2011

Ensoñación asistida





 Decidida estoy a darle chance a Caperucita, a seguir soñando despierta y a pintar las paredes del mismo color que mi esperanza. Me complace este Síndrome Antidiogeniano que vacía armarios y estanterías a velocidad ultrasónica. Sudo, empaqueto, doblo y limpio. Descanso para dar dos o tres caladas ansiosas y un sorbo al café templado. Me encandila la manufactura del detalle que me roba la siesta y la visión panorámica que guardo en la trastienda del córtex.


 Tengo dos billetes de avión esperando en la cestita y poco más de treinta horas para colgar el fonendo en la taquilla. Una maleta que se conforma con lo justo y un permiso por triplicado para surcar los anchos cielos-mares. Una capa impermeabilizada especial para daltónicos y un master en ensoñaciones intensivas.


Glucemia en rango, Mrs. Nancy Botwin.


viernes, 1 de julio de 2011

Esguinces sin muñecas





Exquisita pendencia la de mi boca y la suya por ese dedo abeja que libó entre murmullos y distensiones golosas
las sucesivas floraciones de mi anémona nocturna.


-Era el placer como una de esas muñecas rusas que se abren
y aparece otra,
y otra...-


A. Guzmán




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Me llaman Jane. No por Austen ni por Fonda; por Chita.
Redecoro la selva cada tarde. ¿Puede ser más bonita?

Atesoro toneladas de planos en tres imaginaciones
y la ansiedad de mancharme las manos de facto.



Fumando lo mismo, Mrs. Nancy Botwin




miércoles, 22 de junio de 2011

El equívoco follaje




Me instalo en la cabaña tras abrir la puerta como un sheriff dejándose caer por el saloon. Al "ya estás aquí, muñeca" de mi propia voz -demasiado grave para una señorita- le sigue el sonido mate y reverberante de la mochila al estrellarse contra el suelo. Besando las tablas por duplicado.


Traigo demasiado equipaje para mis anchos hombros y pocas ganas de usarlo. Deshago a medias lo adjunto y comprimido para quedarme con el binario básico. Dueto de papel y tinta, hachís y tiempo. Una manta, una botella de tequila. Un cenicero y su boceto de cruz dibujándose en ceniza.


La madera en cada sueño; me persigue. Se eleva hacia el cielo y alimenta mi fuego. La cadencia hipnótica de ese locutor de radio de Cicely encandila mis oídos. Los antiguos raíles dirigiendo a los trenes evocan el traqueteo juguetón. Los techos a dos aguas de la casita en el árbol invitan a mover las piernas -abriéndolas paso a paso- y adentrarse en el refugio. Saber dónde guarecerse en días de tormenta, eso es todo.


Incendios de andar por casa, Mrs. Nancy Botwin

domingo, 19 de junio de 2011

Fiebre de sidra (saturday night)




 Un día quise escribir un poema a un plátano y a una botella de leche. Dejé dos líneas en blanco y escribí a continuación: cuando el espectáculo está en la grada en lugar de sobre la cama  arena, es tiempo de sentir misericordia por los leones.

 [Prepararé un canuto bien cargado en tu honor.]

 Me recojo el pelo antes de soltarme la melena. Inhalo la niebla, a medio camino entre la jungla y el Ganges: que no se pudran las manzanas en el árbol.


Quítame las botas.
Póntelas conmigo.


Declaración de tentaciones, Mrs. Nancy Botwin  

miércoles, 15 de junio de 2011

Cuenta atrás de una niña mona





Crees que el coche se ha detenido y buscas lo que se te ha caído tres semáforos atrás del asiento del copiloto (9). Un pum pam, que no un ping pong, en un plis plas: sabes que la has cagado, sin peros. (8). Enciendes el puto cigarro con el jodido mechero, culpable indiscutible del desastre (7). Demasiadas horas sin dormir y más de las debidas sin besar: atenuantes (6). Llegas al destino y aparcas el susto, el mono de nicotina - no están todos los que son y son todos los que están-, y el vehículo en cuestión (5). Dos gorgoritos rápidos y una tos productiva prologan la afinación (4). La partitura en la mano, el coro dispuesto en el escenario (3). Entras justo cuando empiezan a cantar: shit con una i  alargada hasta el infinito (2). Volver a oir tu voz (1). Escribir; respirar (0).



miércoles, 1 de junio de 2011

Barruntando sonrisas



Mr. Leonard Cohen  
Premio Príncipe de Asturias de las Letras, 2011


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Mrs. Nancy Botwin
Un elefante mudándose de mi hombro, 2012