domingo, 22 de mayo de 2011
Servilletas incunables
miércoles, 18 de mayo de 2011
Merienda en Sing Sing
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martes, 10 de mayo de 2011
Poética y p(r)olítica
Él desdeñaba las romanzas de los tenores huecos. Yo rehusaba opinar sobre aquello que hacían llamar política y quemaba mis naves en la poética.
Le descubrí en el número siete.
Candidato a la eterna primavera.
Dispuesto a llenar de deseo los tranvías.
Inolvidables, nuestras revoluciones.
Erecciones y utopías, Mrs. Nancy Botwin
domingo, 8 de mayo de 2011
Casquivanos mis cascabeles
Que los cascabeles de mi pensar resuenen en mi corazón.
Un mojito y mi dosis, Mrs. Nancy Botwin
miércoles, 4 de mayo de 2011
Palabras en Chop suey
domingo, 1 de mayo de 2011
Relicarios de un soñar
No hace falta subirle el telón a los párpados y ofrecerles espectáculo. Basta con no poder cerrar los oídos, como puede hacerse con la boca o con las manos.
Puedo no mirar por la rendija que deja un cajón mal cerrado. No ver el reflejo metálico de los cuchillos. Intentar olvidarme de su existencia al despertar. Callar con asepsia y revolcarme en el fango cuando escribo. Morderme la lengua y apretar los dientes. Retozar sobre la tinta y mi hierba. Ponerme guantes antes de abrir las piernas. Fingir que no es mi sangre. Soñar que no son mis manos.
Relicarios de un soñar, Mr. Nancy Botwin
domingo, 24 de abril de 2011
Suspiros de alfalfa
Suspiros de alfalfa, Mrs. Nancy Botwin
domingo, 17 de abril de 2011
Turbulencias dominicales
viernes, 8 de abril de 2011
Paracaídas ausentes
¿Quién cuenta las nubes sabiamente y quién inclina los odres del cielo, cuando el polvo se funde en una masa y los terrones se pegan entre sí? ¿Cazas tú la presa para la leona y aplacas el hambre de sus cachorros, cuando se agazapan en sus guaridas y están al acecho en la espesura?
¿Has caminado por el fondo del océano?
Job, capítulo 38
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Esa noche me puse en sus manos: temblando sobre el suelo frío, desnuda ante mi miedo, perdida en su dictado. Traspasé mi propio límite, las fronteras intangibles de mi propia voluntad y mi conciencia, y me entregué a él. Sin palabras y en silencio.
El equilibrio es más que el estado de un cuerpo cuando fuerzas encontradas que obran en él se compensan destruyéndose mutuamente. Es la caída frustada y el ascenso ignorado. O ninguna de ellas. O ambas. O la duda inmisericorde devorándonos un anochecer cualquiera.
El pH de mis lágrimas, Mrs. Nancy Botwin
miércoles, 6 de abril de 2011
Réquiem por un lobo feroz
[...] Ya no es posible amar solo en febrero, ni al tuntún de la luna y las mareas. Si se apagan las velas, que se apaguen, si se mueren las rosas, que se mueran; si se pierde un guante, bien perdido está. Nada se parece a ti, y por tanto me parece conveniente no compararte con nada. Más que harto estaba ya de la traición gélida de los espejos. De la trampa y el cartón de los misterios y la coquetería boba de las leyendas, los laberintos, los crucigramas.







