domingo, 6 de junio de 2010

Trastocando mareas



Se desdobla un matiz que desconoce la premura. Al desentumecerse del repliegue acostumbrado, trae luz de calidez y sosiego. Retorna el sentido perdido y acallado. Se desvanecen las preguntas con su necesidad inherente de respuestas. Las circunstancias irrepetibles, las coincidencias imposibles, las causalidades inabarcables para la razón y el corazón, se van. Para dejar en su lugar, con placidez, la serenidad del alma. Incólume e inmensa.


Una cadencia olvidada mece las olas en pleamar, avivándolas.
Escribir es mi manera de abrazar.

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