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jueves, 23 de noviembre de 2017

De conmociones y emociones



Sabes mejor que yo que hasta los huesos
solo calan los besos que no has dado,
los labios del pecado.


Y sin embargo,
 Joaquín Sabina


&


     Hay días en que todo me vale. El cuero negro o el encaje; el pelo recogido o suelto; la mirada o la mente sucia; el pavo relleno o al natural; el túnel de lavado o el probador de señoras. Hágase valer la conjunción o como no excluyente.


     Hay días en que el paraíso es ubicuo y sus fotografías impúdicas. La panorámica de una barra de bar de carretera americano; el primerísimo plano de un cigarro en los labios de un hotel de Bilbao; el plano detalle de cualesquiera de las farolas de la calle Larios. Disparos mentales a quemarropa, a incendialabios.

    
     Hay días de acción; esos días no se escribe.
   Hay días de moviola; esos  días se escribe para retroceder en bucle hasta la acción, intercalar ficción si es menester y poner banda sonora. Todo lo necesario para que el conjunto sea memorable y evocador.

  
     Hay días de conmociones en que se me corre el rímel y me pregunto de qué cojones va todo esto; días en que la vida -más bien la muerte- me supera.  Y días de emociones en los que el rímel se queda en su sitio, el verbo correr se conjuga en reflexivo y solo repito como un mantra: "A follar, a follar, que se estrellan los planetas".



  Mrs. NBSeason 6- episode 8
  
  

jueves, 2 de noviembre de 2017

La ducha calentita, gracias.




El conocimiento directo de los escritores es nocivo. 

Homo scriptor,
 A. Monterroso


&


       Sé que lo que oro parece, plátano es. 
    Pero yo, a qué negarlo a estas alturas, amo las pajas mentales tanto o más que los mundos sutiles.   

   Fantaseo con sábanas húmedas como adelanto de futuras lluvias en ciudades que solo existen si se mojan, como las demás. Porque, en lo particular, cuando me ensueño -por cansancio y con gusto-, entrecerrar y entreabrir son verbos complementarios. Allá los ojos y cualesquiera de los mil reproches que tan bien sabe hacerme la conciencia. Aquí, sin caer en pleonasmo, los labios.

   Dicho lo cual, que cada uno -en su patio- juegue como quiera. Solo faltaría.
   En lo personal, eso sí, me quedo con mi ducha calentita de después. Sin móvil, sin ruido, sin nadie. Me bastan dos toallas y esta imaginación a la que, en última instancia, solo puedo dar las gracias.
 
   
    Tadelakt y descubrimientos, Mrs. NB


sábado, 18 de enero de 2014

Irritaciones perimetrales





Aquí fuera, en el perímetro, no hay estrellas.

Aquí fuera estamos colocados. 
Inmaculados.


Jim Morrison


&


Me irrita que en todas las películas americanas los protagonistas se levanten de la cama siendo aún de madrugada y, sin embargo, desayunen el café en la cocina con un sol radiante entrando por las ventanas. ¿Alguien podría decirme a qué hora amanece en los United, tanto da costa este u oeste? Y, ya puestos a aclarar, ¿por qué aquí siempre es de noche a las 06:15 h sea cual sea la época del año?   

Me irrita que de siete mil expedientes de indulto, el Ministerio de Justicia pierda concretamente -y por más de un año- el de Baltasar Garzón, sin que los responsables consideren necesario investigar lo ocurrido porque no se presume en tal hecho mala fe. 

Me irrita que después de unas navidades trabajando a destajo en la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital que me tiene en nómina, en condiciones rayanas en la explotación (trece días seguiditos sin descanso, por poner un ejemplo) y tirando de ingenio para solventar todo tipo de carencias (léase falta de guantes, medicamentos, personal y hasta ¡sábanas limpias!), la Directora de Enfermería envíe escrito de "agradecimiento por la profesionalidad demostrada" y no se digne a aparecer para escuchar tres o cuatro cositas bien dichas pero cara a cara. Que todavía exista quien niegue los recortes. Quien no vea que, más que recortes, son extirpaciones sin miramientos ni conocimiento.

Me irrita esta Ley del Aborto en sí misma; las barbaridades que se escuchan porque hay quien permite que sean difundidas; la fiereza con la que quienes deciden tratan de imponer sus propias creencias a los demás, recurriendo al agravio, al insulto y hasta a la vejación más inmisericorde. Que volvamos a donde nunca debimos estar. Que la mujer (una cualquiera, yo misma) pierda su derecho fundamental a tomar decisiones sobre su propia vida. 

Y me irritan tanta corrupción, tanta hipocresía, tanta palabra hueca de facto y repletita de futuros, tanto apretar a los mismos de siempre. Que en el mercado de mi barrio la gente compre patas y crestas de pollo. Que lo perimetral, una vez más, me gane la partida. 



domingo, 5 de enero de 2014

E-pístola (vs. súplica)




viernes, 18 de octubre de 2013

Oda al Ciclo de Krebs





Una prosa puede corromperse como un bife de lomo. Asisto hace años a los signos de podredumbre en mi escritura. Como yo, hace sus anginas, sus ictericias, sus apendicitis, pero me excede en el camino de la disolución final. Después de todo pudrirse significa terminar con la impureza de los compuestos y devolver sus derechos al sodio, al magnesio, al carbono químicamente puros. Mi prosa se pudre sintácticamente y avanza -con tanto trabajo- hacia la simplicidad. Creo que por eso ya no sé escribir "coherente"; un encabritamiento verbal me deja de a pie a los pocos pasos.

Mr. J. Cortázar


&


"Descarboxilación oxidativa del ácido pirúvico en un proceso catalizado por el complejo enzimático piruvato-deshidrogenasa": así se produce la entrada del pirúvico, producto final de la glucolisis, en el Ciclo de Krebs. Y desde ahí, la cosa metabólica sigue: no hasta el infinito y más allá, sino hasta que las celulitas que nos mantienen vivos consiguen su energy para seguir funcionando como mandan los cánones y exige la bioquímica.


Aprendí de memoria hace años un galimatías que, para mi sorpresa, sigo hoy recitando como un mantra. Creo que si quedó pegado con superglue en alguna parte de mi cerebro fue por lo rocambolesco de las palabras y por lo mucho que me costó memorizarlas. Que si a lo bello se le suma lo dificultoso, el conjunto gana enteros. Y una (o uno tal vez) empieza a hacer suyo eso del esfuerzo y su consiguiente recompensa o, si ésta no llegara como ocurre con frecuencia, el calorcillo de la paz inundando el mediastino por haberlo intentado con denuedo.


Porque igual la cosa de la simplicidad y la facilidad no está hecha para todo el mundo y lo que a unos les viene regalado de serie a otros nos cuesta un mundo. Pero, así las cosas, más vale ponerse a ello que renunciar por pereza, miedo al fracaso o presunción de incapacidad para lograrlo. O, lo que es lo mismo, que aceptando lo que tenemos y no podemos cambiar, hay que echar el resto. Por coherencia interna y por encabritamiento vital.  


Que alguna jodida vez, quiero pensar, el cielo nos dará un respiro
Y empezaremos a olvidarnos de tanto metabolismo anaerobio. 


miércoles, 2 de octubre de 2013

La levantá del otoño

 
 
Tu espalda es el ocaso de septiembre,
un mapa sin revés ni marcha atrás,
una gota de orujo acostumbrada
al desdén de la mar.
 
 
Mr. J. Sabina


&
 
Tres mil kilómetros largos on the road y un juego inventado para la ocasión: contar las víctimas de bajo peso específico y alto pelaje que se cobra el asfalto. Conejos, puercoespines, ratas, ratones y algún que otro parajillo 'despistao'.  Extrapolar los datos y llevárselos de aquella manera a la vida. Sonreir pensando que tal vez sea cierto que estemos locos, loquitos de atar, pero que así somos y no parece necesario -ni siquiera conveniente- pasarse al bando de los cuerdos con premura. 
 
La levantá del otoño me ha pillado con escamas en las manos y generosas reservas de salitre en la mirada. Y eso, aunque haya quien jure y perjure que el mar es desdeñoso, es muy de agradecer con alegría además de impagable.

Un mes sin escribir y de nuevo en casa. Que es Rusia, Gijón, Huesca o Madrid.
Sin mapas. Sin marcha atrás.
Con ganas, ganitas de verdad, de volver a nadar en mar abierta. 


domingo, 11 de agosto de 2013

Calentura dominical




Pensando vagamente
en el mundo inquietante
que se extiende -imposible- detrás de tu sonrisa.
 

Ángel González


& 



Se ha escrito un crimen. 
Y yo no he sido. 

Hay que joderse, me digo, con las ganas que he tenido siempre de poder decir esa frase poseída por el espíritu de la mismísima Jessica Fletcher sin tanta esencia british y con una veintena de años menos (mejor treinta), pero con esa cosa suya de la gafa, la averiguación por observación del despiste ajeno y la maquinita de escribir resonando alegremente con una taza de té al lado. 

A lo que iba. Que si se ha escrito un crimen, y de ayer a hoy -supongo-, se habrán escrito cientos, yo no he sido. Lo mío no es la novela de misterio; me lío y termino confundiendo los nombres de la víctima y el asesino o, si se tercia, les llevo apresuradamente al catre y trato de ahorrarles un disgusto. En su lugar, y amoldándome de forma natural a mis posibilidades de reflexión, me he entregado con fruición a tratar de entender algo que a nadie le importa un carajo pero que a mí me tiene comidita la moral. 

La cosa es que intento comprender qué intrincados y necesariamente patológicos pensamientos pasan por la mente de los diseñadores de camisetas y ropa interior femenina del grupo Inditex (y similares) para que todas las prendas en cuestión sean absolutamente ñoñas, chorras, blanditas, requetecursis y nauseabundas. De arcadita seca. Tarta de fresa, Snoopy y el osito Winnie (ahí es nada) estampados por doquier inundando estanterías, perchas, escaparates. Todo el universo del basic & underwear low cost. Alguna incursión menos vomitiva pero aún así desafortunada de Picapiedras, Pitufos o Mafalda & friends. Siempre en colores pastel. Basta, por favor. 


Ya está bien de hacernos sufrir. ¿Es que no pueden hacer camisetas de chico en tallas más pequeñas? ¿Es que las tías merecemos ser tratadas como lerdas cursis? ¿Quiénes diseñan eso? ¿Qué les lleva a pensar que eso vende -aparte del hecho demostrado de que se vende que da gusto-? ¿Por qué el resto de la ropa que diseñan -que no son ni pijamas ni camisetas- pretende vestir a una mujer supersexy y ultradura en las distancias cortas? Me no entender.


Me sólo querer poder comprar camiseta de grupo de Rock, ciudades del mundo, siluetas de pulmones alados encarcelando en blanco y negro corazones, o de equipos de beisbol llegado el caso pero, a ser posible, de mi talla y no tres tallas mayor.  Que tener que usarla sólo para dormir, porque mola pero le queda a una como a un cura tres pistolas, da pena. Y tratar de encogerla, por experiencia lo digo, no termina de resultar.


Sé que la cosa no tiene un futuro prometedor, pero estoy que lo tiro y no voy a disgustarme. Máxime cuando, a lo tonto, me ha venido la imagen de mi queridísima Jessica Fletcher con uno de esos pantaloncitos ultracortos de moda que dejan media cacha fuera y un top de ombligo al aire: primero metiéndose en la cama y luego -ya despeinada- levantándose a media noche para darle leche al gato. 


Qué cabecita madre, qué cabecita...

lunes, 17 de junio de 2013

Cántala otra vez, Rita




 You must remember this
A kiss is just a kiss, a sigh is just a sigh.
The fundamental things apply
as time goes by.

[Debes recordar esto,
un beso es sólo un beso, un suspiro sólo un suspiro.
Las cosas fundamentales suceden
conforme pasa el tiempo.]



B.S.O. Casablanca (1942)



&



Por las vacas ambidextras; por los peces con bufanda; por las cebras filatélicas; por las cabras escapistas. Si es así como quiere brindar Rick Blaine, amén.
 
Sobrevuelo Casablanca y me da por pensar en esas cosas que se mantienen constantes conforme pasa el tiempo. Aunque una prefiriera que cambiasen. Aunque toda la vida haya tratado de cambiarlas. Sé bien que todo lo sobredimensiono, que todo lo retuerzo hasta dejarlo prácticamente seco. Que no soy más que una lavadora humana que todo lo centrifuga. Cada vez con menos ruido, sí, pero también cada vez con menos suavizante. Sale la ropa gastada y hasta de cuando en cuando hecha jirones. Otras, a qué andarme con medias tintas, directamente raspa sobre la piel, escuece. Araña.

Porque yo nunca he tenido el poderío de Ilsa Laszlo ni ganas de pedirle a nadie que no sepa tocar el piano que se explaye entonando mi canción. Déjalo Sam, estoy tentada de decirle, no tengo tanta paciencia; déjale su espacio a Rita para que la cante otra vez. Hoy, mañana, siempre. Hasta que se le ahogue la voz en la garganta y deje de poner el alma entera en cada copla.


Sobrevuelo Casablanca y sé que un beso es sólo un beso, pero sabe distinto el de amor que el de traición y ambos, de ser suficientemente intensos, pueden resultar inolvidables. Igual que un suspiro no es más que un verso mudo que promete sin dar pistas. Pero más allá de París y sus jardines,  las cosas fundamentales no debieran jamás depender del azar, sino del tesón, la constancia y el hondo anhelo. 


Hay prendas que es mejor llevar al tinte, me repito.



viernes, 3 de mayo de 2013

Editorial (de la casa)



"No me parece que la luciérnaga extraiga mayor suficiencia del hecho incontrovertible de que es una de las maravillas más fenomenales de este circo y, sin embargo, basta suponerle una conciencia para comprender que cada vez que se le encandila la barriguita el bicho de luz debe sentir como una cosquilla de privilegio."

J. Cortázar



&


A todas esas escopetas de feria que dan en el blanco;
     Criad fama y os crecerán cronopios*
      (* Porque llama la atención que el destello de luz más salvaje
 y la oscuridad más opaca logren cegar con idéntica eficacia)




  En Estados Unidos mueren más niños por armas de fuego que por procesos oncológicos. (2013)

  Lanzan una nueva aplicación para iPhone: un temporizador para saber cuándo cambiarse de tampón (Tampon Timer). Lo peta.  

 Futuro brillante para el Trasplante de heces  
 La inserción de materia fecal de una persona sana en el intestino de una persona con diarrea severa por Clostridium difficile puede curar su problema de forma más eficaz que los antibióticos. Método: lavado intestinal y la administración de heces diluidas en suero fisiológico a través de una sonda nasogástrica  (de la nariz al duodeno).

 Aritmética de andar por casa
 Semifinals Champions League 2013.
 Precio de la entrada más barata en el Bernabéu: 70  .(a)
 Precio de la entrada más barata en el Camp Nou: 91 €. (b)

 Capacidad Bernabéu: 80.354 espectadores.(x)
 Capacidad Camp Nou: 99.354 espectadores.(z)

 * a (x) + b (z) = 14.665.994 , tirando por lo bajo. ¿Crisis?
 (Operación realizada con calculadora)



Responde a la entrevista imposible... 
Mrs. Nancy Botwin

(E) ¿Se siente con fuerzas para seguir soñando?
(NB) ¿Sabe qué? Las luciérnagas son unos bichos bonitos por la noche. Pero por el día dan bastante asco. Con los sueños pasa un poco lo mismo: son perfectos cuando se piensan, como el plan siempre redondo del Coyote, pero poco rentables al salir de la cama.

(E) Si no escribiera, ¿qué haría?
(NB) Sacaría a pastar a las palabras. Las esquilaría llegada la fecha y tejería un jersey subordinado.

(E) ¿Algo que añadir?
(NB) En una época admiré a los periodistas. Alababa su dominio del lenguaje, su capacidad de síntesis, su supuesta objetividad. Pero también en un época vivieron dinosaurios en lo que hoy es una panadería. Ergo todo, incluyendo la admiración, se desvanece. Hoy me decanto por los pescadores que se dejan la piel mientras les crece la barba en alta mar. Sus manos encallecidas recogiendo cuatro perras al llegar a puerto. Todas las arrugas que dibuja el salitre en su cara y en sus ojos. 

martes, 23 de abril de 2013

Pistas de aletrizajes



LIBRO 
como el sol cuando amanece yo soy 
LIBRO.

Entre Cartones
Raquel Bullón


&


ENUMERACIÓN. (Del lat. enumeratĭo, -ōnis). 3. f. Cómputo o cuenta numeral de cosas. 4. f. Ejemplo desesperado de cuatro o cinco cosas que no quiero que se mueran nunca. 

- la sabiduría urgente del paludismo, espejo de la pasión y de la enmienda: después de la fiebre, la humildad del muslo.
- el elenco de cosquillas que, por inducción, robé a los hechos: de rodillas imploré más memoria episódica.
- las conversaciones imaginarias y los aleteos eróticos: el frufrú de los cuerpos, color que se escurre.
- el haiku paralítico que escribe el sol con la lluvia.
- la rosa de la onomatopeya.


Berta Gª Faet    
(tilo)   



    



 Aletrizar es dejar que las letras se posen donde gusten. Se aceptan superficies suaves o abruptas según se porte el día: cuadernos delicados, cuadernos del montón, recortes de periódico, márgenes de libros, pantallas de ordenador, dispositivos móviles de teclado imposible, resguardos de extractos bancarios o  duplicados de facturas. Hojas en sucio de cualquier tamaño, color y textura y hojas en limpio que exigen -requisito comprensible- buena letra.

Pista es cualquier huella, indicio o rastro que permite ir más allá de lo evidente y encontrar lo buscado a quien logre descifrarla. Se aceptan como señuelos válidos los juegos de palabras, las referencias a obras literarias, cinematográficas o musicales, las formas pronominales y sus digresiones concordantes,  los dislates basados en hechos reales y cada uno de los versos que apelando a lo imaginado particular logren acariciar el endocardio. También las imágenes, de preferencia en blanco y negro que contengan un ápice de sereno asombro y un mucho de estética armonía. 

  
Yo piloto sin carné y, en general, aletrizo como puedo
Nunca pido permiso a la torre de control. Considero tan mío como de todos cada centímetro del espacio aéreo. Nada sé de coordenadas de posición, altitudes ni deceleraciones. A veces maniobro con viento de cola; quemo los frenos y trato de pararme. Otras con viento cruzado; doy por bueno el bamboleo de mis alas en busca del soñado equilibrio. Casi nunca, como es obvio, en condiciones idóneas. Y así tengo mi propia visión del mundo. Rara, tal vez: seguro. A medio camino entre el éxtasis por lo maravilloso del paisaje, la necesidad de saber qué Fi02 suministrarán las mascarillas de oxígeno en caso de emergencia y la convicción de que para vencer el miedo hay que conservar la fe en lo que guste disponer el cielo.




miércoles, 3 de abril de 2013

Pompas de dragón (IX)



Pócimas adulteradas
[Diario de un dragón poco convencional]


Estoy que trino. Que ladro, mujo y grazno. Que muerdo, regurgito y regüeldo veneno sin despeinarme. Estoy indignado, de la primera a la última escama. Porque esta vez la cosa ha pasado de verde esmeralda. 


Toda la vida temiendo por mi integridad física, por mis ojos, mi sangre y mi queridísima e indispensable cola, para que ahora me vengan con sucedáneos y adulteraciones. Que ya me lo decía mi santa dragona madre: "llegará el día en que cualquiera dé el pego y valga como ingrediente de pócima". Y ese día ha llegado. Porque a los humanos les da igual añadir raspa de trucha, cerebelo de marmota u hocico de armadillo al caldero siempre que el etiquetado no mienta. Como si un embrujo de categoría pudiera tener el mismo efecto con sustancias de mercadillo que con materia prima fetén. Que calidad y precio están muy cerca, dicen, y a mí me llevan los demonios. Por su parte, la prensa internacional se da por contenta con denunciar el timo de la carne equina en hamburguesas de ternera, pasándose por el forro el ataque furtivo y despiadado a nueve milenios de tradición en magia. Ver para creer, qué triste.


Para colmo de mis males, a la severa esofagitis que padezco en estos días por acción y efecto de tanta acidez de carácter subiéndome y bajándome del estómago como "Pete´s Dragon por su casa", hay que añadirle el come-come de cabeza y uñas producido por la ansiedad de encontrar solución a tal fiasco. Mientras agoto mis reservas de Nolotil (a razón de 25 mg por kilo de peso, son dos sacos y medio cada ocho horas), trato de mantener la compostura fumando mandrágora y bebiendo té. De todos es sabido que ni lo uno ni lo otro favorecen en modo alguno la cosa del reflujo, pero logran inspirarme de lo lindo y, con ello, me tranquilizan.


Para redimir al mundo y consagrarme como Dragón Universal Facilitador de Felicidad (de acrónimo DUFF en honor a H. Simpson)  estoy consolando a los afectados por el llamado "Caso pócima de palo" con cartas manuscritas. Llevo ya veintisiete, a razón de dos al día. He empezado por los "desastres de amor" por ser los más numerosos y los que más desolación han causado entre los damnificados. Después vendrán los que confiaron en que les tocaría al fin la lotería y los que pretendían dejar de fumar con un hechizo. Hago lo que puedo: además de palabras de ánimo, les ofrezco un listado de brujos colegiados e información contrastada de la composición auténtica de cada pócima.


Porque en el fondo, me dan pena.
Tanta desinformación y tanta mentira: les han dado armadillo por dragón. 
Pobres ignorantes de la magia. De la vida...






miércoles, 6 de febrero de 2013

Madrid-Punxsutawney



 
Las marmotas en sus hoyos no están muertas,
están dormidas.

Está dormida la vida.

Esperan la primavera...
y hay huellas en la nieve.


E. Cardenal






Rebuscando me hallo, por aquí y por allá, así en general; constante, como las gallinas cuando picotean su alimento entre los deshechos; optimista, como los zahoríes de pulso firme esperando encontrar bajo la tierra depósitos de aguas escondidas. Cambiando mis hierbas adormideras por sobredosis de cafeína. Poniéndolo todo de mi parte para dejarse venir de frente a la primavera. Contemplando la nieve: atenta -como nunca antes lo estuve- a cada una de las huellas que parecen querer acariciarla.

Me consta que llego con retraso, pero no lo lamento. Es más, le encuentro una gracia morbosilla y hasta placentera a éste y otros "despistes"; ahora sé que durante el rodaje de Atrapados en el tiempo la marmota Phil le asestó dos mordiscos de impresión a mi queridísimo Bill Murray y que en el guión original la maldita roedora moría asesinada sin oportunidad para salir siquiera de su guarida. Ergo todo, incluyendo lo que "usted nunca quiso saber" y yo no pretendo detallar ahora, parece conformar en el puzzle una imagen con  cierto sentido.

Se empeña la vida en recordarnos que los olvidos del calendario y los desfases del reloj pueden ser  trampolines para ganar altura en el prevuelo y contemplar con perspectiva el horizonte antes de liarse a dar vueltas en un mortal atrás carpado. Lo de aterrizar, queridos míos, es otra cuestión. Todo a su debido tiempo...



lunes, 7 de enero de 2013

Gasparing (para abrir boca)




"Yo recibía los regalos y pensaba que no era más que un chico y que no había hecho nada, absolutamente nada, para merecerlos. Por supuesto, nunca lo dije: la niñez es tímida."


Borges, Obras Completas (1974)
 Dedicatoria a su madre.



&


Melchor me ha decepcionado. Baltasar, en honor a la verdad, nunca fue de mi cuerda. Sin embargo, en Gaspar veo un futuro de esperanza. No me quiero hacer ilusiones, pero así empieza mi "Crónica de una Cabalgata anunciada"


Por extraño que parezca, se celebró el día cuatro debido a una supuesta "escasez de efectivos policiales para garantizar la seguridad" en la ingente cantidad de Cabalgatas que tendrían lugar el día cinco en la capital de España. Algo así, no osarán contradecirme, llama la atención del más pintado. 


En primer lugar, porque el día cinco ha perdido su razón de ser como víspera y ha ganado terreno en un limbo de difícil justificación. Se oía a los niños gritar entre caramelos: "Mamá, si les sobra un día, ¿les preguntamos si quieren dormir en casa esta noche? ¿Pueden aparcar los  camellos en el garaje hasta que los necesiten?" Cuestiones logísticas que los niños se afanan en resolver por razones en principio hospitalarias, sí, pero con un trasfondo pelín diferente al puro  altruismo.  


En segundo lugar, porque una se pregunta si este cambio de fechas será puntual o entrará en bucle. Quizás se siga adelantando en años sucesivos hasta que tengamos desfile el catorce de agosto (con sus capas de armiño a 40º, que no se diga) o el mismísimo siete de enero. Tal vez ocurra, llegado el caso, que sus majestades sufran un colapso de agenda y se les junten la Cabalgata y los repartos. Si ese día llega, voy avisando, se descubrirá el pastel. Entonces todos nos lamentaremos, pero será tarde.


En tercer lugar, que no está de más decirlo, porque surge la duda de si es necesario desplegar un dispositivo policial digno de "ataque terrorista a la Casa Blanca" para que puedan ocupar la vía pública unos caballeros que - acompañados de su séquito y a lomos de mamíferos artiodáctilos- no pretenden sino saludar al respetable y obsequiarles con una lluvia de azúcares espesados por cocción. A priori, no se les suponen intenciones aviesas. No obstante, habrá  que consultar la información que facilite El Mundo sobre posibles conspiraciones y tramas ocultas al respecto.


 En cuarto, y voy acabando, porque el efecto "sobredosis de roscón" provoca daños colaterales en lo que vienen siendo las maltrechas arterias coronarias. No se puede ver la Cabalgata y renunciar a la mirienda a golpe de chocolate y masa industrial mal fermentada rellena de sucedáneo de nata. Eso es un clásico que se prolonga en el tiempo hasta el desayuno del día de Reyes. Este año, con el incremento de 24 horas en el Timing rosconiano, el balance se ha saldado con la ingesta de diez porciones (equivalentes, en peso específico a 750 g de masa madre e indigestión de señor mío). No es cuestión baladí: aportaré mis cifras de colesterol total en sangre para acreditar los estragos del desfase y pedir indemnizaciones a los máximos responsables en forma de estatinas de aguinaldo. 


Y por último, que lo que me apetece ahora es dejar de escribir y ponerme a jugar con mis Oros, inciensos & mirras Edición 2013 deluxe, porque no se puede tolerar este intrusismo vergonzante de quien haciendo de su capa un sayo, cambia tradiciones porque le sale de sus plebeyísimos cojones. Que el día cinco, con su rima idónea para los tiempos que corren, es y será por siempre jamás el día oficial de todas las Cabalgatas que en la vida han sido. Y prometo lucir en años venideros un "I love Gaspar" tatuado en el pecho por atender -pulgar arriba y beso en guante- mi petición repletita de ilusión:  Sanidad Pública



lunes, 24 de diciembre de 2012

Ultimando quehaceres





Dices que yo, 
a veces te resulto incomprensible,
la vulgaridad de un ser sensible...


Amaral 


&



Dictan los cánones que la mesa de Nochebuena ha de ser vestida con cariño y esmero: el mantel debe ser de hilo y acompañarse con servilletas a juego, hay que rescatar del olvido el platillo para el pan y agenciarse bajoplatos que resalten el conjunto, pulir la cubertería de plata, abrillantar la cristalería y darle un agüita a la vajilla de gala para liberarla de la capa de polvo motivada por el desuso. Adornarse con unos candelabros, un centro de mesa con motivos navideños o cualquier detalle personalizado que indique el lugar que debe ocupar cada comensal. 

Toda vez cumplidos tales requisitos, el menú es otro cantar. Habrá quien se deje acariciar el paladar con suculentos y extravagantes manjares y quien opte por el siempre efectivo "sota-caballo-rey" de la tradición patria: su lombarda, sus langostinos, su cordero. Habrá también quien renuncie al delantal y encargue un catering y quien se haya levantado a las 5:30 h para iniciar los preparativos de la cena especial dándole trabajo a mansalva a los fogones. 

Para ilustrar la idiosincrasia de cada hogar, cito aquí la particular planificación de  mi gran amiga Julia (madre de familia) de cara a reventar la noche en un éxtasis de elegancia y buen hacer: "pondré la mesa bonita; unas salchichas Frankfurt, puré de patatas (casero) y una salsera de porcelana con el ketchup." Resultón y original, no se puede pedir más.

Por mi parte, estoy abierta a cualquier eventualidad. Empezando por otorgarle al reloj y al calendario manga ancha -no sé si cenaré a la una, a las tres o a las cinco de la madrugada- y acabando por una flexibilidad manifiesta para todos los demás asuntos, ya sea deleitarse con unas mediasnoches de fuagrás o beber una cantidad insignificante de vino en vasos desechables de plástico. Trabajar en una noche así, es lo que tiene. Que quieres creer que no será como cualquier otra guardia y, en el fondo, no lo es: los pacientes y sus familias te generan una tristeza aún mayor que cualquier otro día. 


Sea como fuere y mejor resulte, lo que no está de más es aprovechar la ocasión para felicitaros la Navidad y desearos una feliz noche en compañía de los vuestros. Y, de paso, para decirles a los míos que estaré pensando en ellos y que confío en que Papá Noel rebase la barrera de "prohibido el paso" de entrada a la UCI y haga caso omiso de los horarios de visita. Que, siendo la noche que es, le estaremos esperando con los guantes limpios puestos y los zuecos sucios dispuestos.


Un abrazo a todos, queridos.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Tejemanejes circunstanciales




En 1948 y en 1976, las Naciones Unidas proclamaron extensas listas de derechos humanos; pero la inmensa mayoría de la humanidad no tiene más que el derecho de ver, oír y callar. ¿Qué tal si empezamos a ejercer el jamás proclamado derecho de soñar? ¿Qué tal si deliramos por un ratito? Vamos a clavar los ojos más allá de la infamia, para adivinar otro mundo posible. 

El derecho al delirio, 
Eduardo Galeano 


&


Salió de casa con un café tibio en el estómago, dos bostezos camuflados en los párpados y suficientes bolsas en las manos como para emprender un viaje sin retorno al Himalaya. A saber: basura (2), comida (1), devolución de préstamo (1), bolso-ancla de trasatlántico (1). Ya por fin en el rellano, tuvo que volver a quitarle las tres  vueltas de rigor a la cerradura de la puerta de entrada y maldecir con una jaculatoria aprendida en la cuna (Me cago en la madre que parió a Paneque, sic.) para enmendar lo grave del olvido. Encontró lo omitido por fatal descuido colgando en el respaldo de una silla y tiró de ello como alma que lleva de excursión a la feria al mismísimo diablo (bolsa número 6) haciéndole avanzar en medio del barrizal a regañadientes a golpe de tirón de rabo, pero deseosa de ver el efecto del algodón de azúcar enmarañándose entre sus colmillos. Contrastes, no cabe duda, que siempre merecen la pena.


Después tuvo tiempo de pensarlo todo mejor. Porque puede que hubiera sido más apropiado dar por bueno el olvido. Tal vez no fuera capaz de explicarle al personal la razón última de su elección sin caer en suspicacias. Tal vez, empero, no pudiera responder por qué no decantarse por el punto de cruz para bordar una manada de risueños osos portando globos de colores, unos bebés rollizos en pañales dormitando en el filo de la luna o unos patos acuáticos jugueteando entre charcos y nenúfares. Que catalogar dichas labores como mayúsculas horteradas puede herir y hiere muchas sensibilidades. Tal vez, acaso, hubiera resultado mucho más fácil enseñar la aséptica secuencia "dos del derecho y dos del revés" entretejida en su última bufanda, lanzar el proyecto gorro de lana a juego y dejarse de mandangas. Funcionalidad y artesanía son conceptos que no despiertan sospechas. 


Pero no. Ella había escogido qué ocuparía su tiempo a sabiendas. Lo que se traía entre manos era crear un objeto que reflejara un sentimiento. Algo parecido a eso dice la RAE que es el arte (2. amb. Manifestación de la actividad humana mediante la cual se interpreta lo real o se plasma lo imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros.) Y lo que de verdad quería arrancarse de los adentros -salvando lo puro y digno del pericardio y aledaños- era esa sensación elevada a categoría de grito: un rotundo y explícito "vosotros, los de arriba, me tenéis hasta la _ _ _ _ _". 


Por descontado, y para salvaguardar las buenas maneras, la noche alineó Júpiter con Saturno, Urano y Venus  y no quedó tiempo de andar anudando lanas. 
Por suerte, a pesar del qué diran y de las circunstancias, sus tejemanejes y sus sueños -amén de inocuos y entretenidos- le servían de terapia. 




jueves, 15 de noviembre de 2012

Altas tensiones y bajos alivios




Habida cuenta de que el seguimiento de una huelga general se cuantifica por el consumo eléctrico del día en cuestión, único dato supuestamente objetivo para tal valoración (¿?), tomo mis medidas y aprovecho para implorar a las sabias mentes que leen estas palabras una explicación razonada del asunto: que yo de cargas positivas interaccionando con negativas sé lo justo para comprar el pan sin que me dé calambre. De economía, lo imprescindible para que me den el cambio sin sisarme. 


En espera de que los clarines marcaran el momento de salir a la arena, dediqué la mañana de ayer -máximo ejercicio de irresponsabilidad e inconsciencia- a poner en orden el nido. De antemano, no recomiendo seguir mi ejemplo: pasar la aspiradora sin enchufarla a la red y planchar a temperatura ambiente dos coladas tendidas y secas es, además de cansado, infructuoso. Tratar de cocinar un pollo sin encender la vitrocerámica, absurdo. Confiar en que el portátil tenga batería suficiente para teclear con tranquilidad antes del pantallazo negro, utópico.


Ya a eso de la medianoche estuve a punto de partirme en dos la crisma levantándome a oscuras para resolver una urgencia miccional extemporánea. Durante el breve lapso que transcurrió entre el inicio y el fin de lo cual, consideré si se daría el caso de que El Corte Inglés, un suponer, optase por apagar las luces de todas sus tiendas por el nimio detalle de que no entrase a comprar ni el tato. Una más de las pingües reflexiones que disfruto elaborando en tanto que me alivio.


Hoy no entraré a hacer valoraciones de lo acontecido porque, como dice el dicho, lo poco gusta y lo mucho cansa. Pero sí diré que los "microfonistas", en general, me tienen harta. El tonito de arenga que le ponen al discurso, el dedito acusador con que señalan -maleducados- y lo importantes que se creen sabiéndose escuchados; me hastían. Y me viene a la cabeza aquella canción de Sabina que decía, 



En tiempos tan oscuros nacen falsos profetas
 y muchas golondrinas huyen de la ciudad. 
El asesino sabe más de amor que el poeta 
y el cielo cada vez está más lejos del mar...




Ya me contarán como rima lo de los kilovatios con el sentir (tímido o rotundo) de un pueblo. 
Que ahora, ruego me disculpen, tengo que cometer un asesinato.