Un día quise escribir un poema a un plátano y a una botella de leche. Dejé dos líneas en blanco y escribí a continuación: cuando el espectáculo está en la grada en lugar de sobre la cama arena, es tiempo de sentir misericordia por los leones.
[Prepararé un canuto bien cargado en tu honor.]
Me recojo el pelo antes de soltarme la melena. Inhalo la niebla, a medio camino entre la jungla y el Ganges: que no se pudran las manzanas en el árbol.
Quítame las botas.
Póntelas conmigo.
Quítame las botas.
Póntelas conmigo.
Declaración de tentaciones, Mrs. Nancy Botwin









