lunes, 10 de mayo de 2010

"El punto del caramelo"


Una cree que está programando el horno en función turbo cuando en realidad ha seleccionado el modo "rustipollo" y después se sorprende de que no suban los bizcochos. Algo similar ocurre cuando en lugar de seleccionar en la lavadora el ciclo de lavado frío intenso se gira la rueda hasta el aclarado corto. Confundiendo además las cubetas respectivas de detergente y suavizante: la ropa sale mojada pero sucia, no se entiende. Como tampoco se entiende que lo cortés se desdeñe y ni siquiera pase por valiente. Ni que dejarse abierta la puerta del garaje acabe con el vacío aparcado donde antes dormía un BMW. Mucho menos que aparezca el día que se acaba el plazo para cobrar el seguro.

No me creen cuando digo que mi coche tiene alma de Ferrari. Como tampoco creo esa historia que me cuentan de un atraco conmigo como rehén, se borró sin dejar huella. No hay quien se crea que todas las opiniones son respetables por igual. Motivo por el que descreo de la razón de la mayoría, a menudo.

Quiero creer que algún día mis manos volverán a escribir con tinta de luz.
Entonces, creo, estará al fin en su punto... el caramelo.

2 comentarios:

  1. Ja, ja, qué grandes momentos. Parecerían irrelevantes si se pasara sobre ellos con demasiada ligereza, pero están cargados de significado, de contenido; son sacudidas que nos sacan del estupor de la vida diaria. Ah, y de lo del alma de Mescalito, doy fe. Besos.

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  2. Qué buenos recuerdos: gracias por lo que te toca. Besitos.

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