lunes, 28 de mayo de 2012

De fritangas y verbenas




"Calcúlese un Cristo ya macilento para dos personas. Se le extraen las alcayatas y se le separa de la cruz, que dejaremos aparte. Los estigmas pueden mecharse con tocino. Se desencostra con agua tibia y se seca cuidadosamente. En una fuente de horno y sobre un lecho de cebollas colocaremos al Cristo al que untaremos con abundante mantequilla. Una vez salpimentado pueden añadírsele especias y finas hierbas al gusto. Se deja en horno moderado durante tres días, al cabo de los cuales sale completamente solo."



Cocinar a un Cristo,
 Javier Krahe


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[...] En medio de esta crisis económica, que limita por arriba con la desesperación y por abajo con un horizonte cerrado, dejen los patriotas de opereta que los ciudadanos piten lo que les venga en gana, como una forma de exorcismo de su neurosis nacional o nacionalista o como sueño de creerse libres mientras suena la charanga. Aquí hay mucho patriota con golilla, jubón raído y la barba por dentro, que después de dar lecciones de moral esquilma un banco, mete mano en el erario público y te echa en el pescuezo un regüeldo de sagradas esencias, que son mitad ajo arriero y mitad Varón Dandi. [...]


La gatera
Manuel Vicent


&


Sin ánimo de incurrir en la blasfemia -que te guía de puntillas al banquillo de los acusados- ni en la impertinencia -que se lleva poco con la penitencia que unos y otros nos exigen-, retozo entre las plumas sueltas de las valientes gallináceas que aún picotean el grano de la ironía y dejo que la grasilla que sueltan me lubrique los entresijos de la risa.

Que no estamos para fiestas, dirán algunos.  Y yo asiento y tomo asiento en la verbena para dejarme perfumar con el olor de la fritanga. Acostumbrada a ver venas y a pinchar en hueso, este oasis en el desierto se me antoja lisérgico solaz.
 

9 comentarios:

  1. No se queje de la uve doble por escasa que el idioma castellano se muestra aún más rácano con la letra que me toca, lo que me inclinó en un principio por hacerle trampas con mi lengua vernácula que es tan abundosa en cruces aspadas que mi propia ciudad las contiene por partida doble en el comienzo y en el mismo centro, pues de haber recurrido a esta torpe treta no habría resistido la tentación de llamarla xana y tampoco quise recurrir al recurso fácil de quedar por pasapalabra y buscar vocablos que la contuvieran como es el caso de axolote ese anfibio fascinante que dio título e inspiró el mejor relato que Cortázar escribiera, aunque tampoco me plugo llamarla xenófoba que en su caso no es denuesto sino infamia, ni tampoco xilófaga roedora de los culos de los lápices por ser demasiado rebuscado el retruécano, ni siquiera xilófona que sería un desafinado desatino, o xeroftálmica que usted sabrá lo que es mas yo lo ignoro, permítaseme pues la licencia, por una vez tan sólo, de no desvelar misterios, ni despejar incógnitas, y mantener en secreto este insulto incógnito, tomándome la confianza de llamarla Nancy X. a secas.

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    1. Después de sentirle "en poeta" no me sale insultarle; cómo le voy a llamar Yersinia pestis, yac o Yeti si me ingurgita la yugular en cada verso...

      Suyo es el último embate, con la Z.
      Me da penita, no crea.

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    2. Menos mal que la cosa quedó en llamarme bacilón apestoso, por un momento temí que me tachara de yoguhortera.
      Algo habrá que inventar ahora que se nos acaba el alfabeto, a mí también se me partiría el corazón si lo tuviera.
      Le replico en mi casa y aunque me toca la última palabra, será para rendirme; la victoria es toda suya.

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  2. Puestos a tomarme libertades, me tomé la libertad de empezar por los denuestos.
    El señor Krahe es santo de mi devoción y algún altarcito le tengo erigido. Mas lo que nunca le perdono es que en su guiso lo primero que aconseja es quitar clavos, con lo que adereza un clavo perfumado las carnes de ese cristo macilento. Merece pues la cárcel, y la hoguera, la hoguera, la hoguera.

    Usted jamás pincha en hueso, porque cuando vuesa merced me pincha, apunta el estoque con pulso firme y me lo clava en el mísmísimo hoyo de las agujas. Y a fe que la estocada es recta y honda porque esconden muchisima muerte vuestra lengua y vuestro acero.

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    1. Está visto que no se puede cocinar en este país: creo, analizándolo seriamente, que el problema radica en que la receta promueve la hipercolesterolemia por utilizar mantequilla en lugar de aceite de oliva. De lo contrario, no se explica.

      Del resto, querido, un arañacillo en la quijada. Algo levísimo el roce de mi espada en su piel. Casi entrañable.

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  3. Quién nos iba a decir que el 2012 iba a ser tan entretenido.

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    1. ¿Octavio Aceves? Lo predijo, arriesgando, antes de que empezara el año: en 2012 pasaran muchas cosas, algunas buenas y otras malas. Veo lágrimas y risas.

      Clavado.
      Por los clavos de Cristo, qué barbaridad.

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  4. Tiene pinta de estar más sabroso que la Hostia que dan en misa, tan insípida ella que parece mentira que su procedencia sea la misma...
    Y sí, con el olor a fritanga adherido a nuestro cuerpo... ¿quién necesita desodorante?...
    Besos.

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    1. A mi, lo que me acojona del asunto, es que a los tres días salga del horno solo, sin pedir permiso ni avisar.

      Que si sale y se queda quieto, por ejemplo estudiando las sagradas escrituras, pues bien. O si le da por ponerse a planchar porque le entretenga, perfecto. Pero cualquiera sabe, que lo mismo está "quemado" y se lía a repartir hostias...

      Te dejo que tengo prisa y aún he de perfumarme: me bajo a las fiestas del barrio a por un bocata de panceta y un algo de beber. Pan-carne-vino: dieta de engorde. Eau de fritanga. Glamour a raudales.

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