viernes, 7 de agosto de 2009

Midazolam & Fentanest




Coincidirán en una milésima de segundo el hombre del toque mágico, el gallo del corral, Bob Esponja indeciso, el oso panda compartiendo su ración de bambú con el Koala y Ultrahéroe disparando su rayo cósmico.

Entonces no tendremos tiempo para percatarnos, demasiada intensidad. Habrá que dedicarle un par de semanas, un viaje a Cádiz, haremos contrabando de amistad en Alcaraván; también eso es amor, aunque no incluya que te maten a empujones contra la pared. Cuando llegue a casa ese miércoles doce, tendré que rezar más de una oración en mi altarcito de Shin Chanes. Por escribir con el sombrero puesto, perdonen que no me lo quite –y disculpen que no me levante-, los labios pintados, dos anillos en mi mano izquierda, la mirada anhelante y humedades varias. Hoy muy cerca de los treinta y cinco grados, de los cuarenta gramos de avería y redención.

Pequeños detalles que marcan la diferencia. Diversiones que nos alejan de un mundo de dolor y sufrimiento, de agonía y muerte; no es la tele, es nuestra realidad cotidiana. Pasamos la vida moviendo el zueco, a ver quién se decide a sedarnos.

1 comentario:

  1. Amar y sentirse amado ¿no? Creo que ese es el único sedante que ayuda a soportar. El resto es paracetamol de duración breve y resacosa.

    Pienso yo.

    Le dejo a Bob sobre la cama.

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