domingo, 16 de agosto de 2009

Fase coco: rápido-lento, ancho-estrecho,¿vivo-muerto?



- Usted es... Jimmy, ¿verdad? ¿Esta es su casa? Soy el Sr. Lobo. Soluciono problemas.

- Me puede llamar Sr. Cordero. Creo problemas. Y me parece que lo dejé claro: me vine a casa a tener un ataque al corazón.


Sigo nadando entre la cirrosis y la sobredosis, sólo he cambiado el lugar donde dejarme caer. Anulada la distancia virtual que nos dibujaba como interlocutores válidos, te tengo al lado pero estás mucho más lejos. Ahora que camino de puntillas por miedo a equivocarme, por miedo a equivocar, deseo no irrumpir en tus sueños; no al menos como protagonista de tu última pesadilla. Dudo de lo que veo y aun más de lo que sé; será tu modo de mirarme, será que pese a todo tus ojos me sonríen.

Me resigno a este alejamiento voluntario de ti como la única solución posible. Pero me cuesta tanto que pierdo la cabeza si lo fracturas en mil pedazos poniendo tu mano en mi hombro y preguntándome qué tal va la vida. Un gesto inocente que aporta algo de luz a mi desconcierto, que ralentiza el tiempo, que acelera mi corazón.

Ahora todo está en tus manos. Pero has de saber que disfruto tu presencia aunque avive mi hemofilia sentimental: esa por la que tardan tanto en coagular las heridas de mi alma. Mientras sangro, te pregunto si saldremos algún día de la fase coco. Y, de paso, si lo que quiera que sea esto nuestro está vivo o muerto.

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